Levantar el vuelo. Desde la memoria

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El recuerdo es el único paraíso del cual no podemos ser expulsados” Hay un antes y un después en todo y conservar algo que te ayude a recordarte es admitir que no te puedo olvidar. Estamos unidos desde que nacemos a esa cinta en la que los recuerdos permanecen adheridos siempre y mientras esa cinta no se rompa seguimos unidos a ellos. Pero hay que dejarla floja y no tensarla demasiado porque siempre será el núcleo que nos une a nuestra propia identidad. La verdad recorre nuestra mente a una velocidad pasmosa. Esos momentos felices terminan cuando deben terminar. Prolongarlos es crear esa agonía injusta que nos deteriora impidiéndonos abrirnos a la luz y levantar el vuelo. El olvido no es fácil porque siempre nos ata en ese lazo invisible del recuerdo. Olvidar no es negar lo vivido sino colocar el compás del tiempo en su hora exacta para que permanezca ahí siempre. Saber mantenerse fiel sin que por ello nos impida volar. Las grandes personas no se olvidan jamás ni tampoco los momentos felices vividos junto a ellos. Ya que la memoria es la base de nuestra identidad aunque ese tiempo se haya detenido. (11M, un día en mi memoria).

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