Conciencia

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El conocimiento que todo ser humano tiene de su propia existencia nos parece en muchas ocasiones algo que se está desvirtuado lamentablemente.Hoy nadie se hace del todo responsable de sí mismo y teme involucrase en todo tipo de reafirmación ante cualquier conducta equivocada. Nos estamos acostumbrando a pasar de todo y eso ya nos está pasando factura porque los otros se creen mucho más superiores con el solo hecho de que nos provocan terror. Todo conocimiento responsable y personal de una cosa determinada nos da fuerza en el deber de una situación a la que si ignoramos paulatinamente llegará a convertirse en nuestro mayor enemigo. Se realizan muchas manifestaciones, actos de solidaridad frente a aconductas delictivas contra el honor y la integridad física de las personas y de los animales, pero si no somos capaces de verlo individualmente sino haciendo fuerza en un montón no somos del todo conscientes de lo que en realidad estamos reivindicando. Hay que saber encarar las situaciones y no reparar al tan manido “ya lo harán otros” porque los otros serán los que al final se escabullan de forma cobarde. Es el primer paso en ese viaje hacia el interior de nosotros mismos, aún a sabiendas de que nos pondrán a parir, pero lo que nosotros llegaremos a sentir es que hemos obrado según nuestra propia conciencia. Al final la verdad siempre sale a la luz. “La materia es a la energía lo que la información es a la conciencia”.

Vanidad

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Cuanta vanidad se pavonea hoy por calles, televisiones y congresos. En resumidas cuentas que hay mucho vanidoso/a a la vuelta de la esquina y encima van y se lo creen. Pero el tiempo es para todo el mundo igual aunque tengamos muchos millones en paraísos fiscales o ferraris a la puerta de casa. Cuando acabe la representación estaran donde les corresponda. Ser vanidoso tampoco es malo del todo. Siempre hemos de querernos un poquito porque si no lo hacemos nosotros ¿quién lo va a hacer? Pero esa creencia excesiva que rubricados con nuestras palabras y también con nuestros gestos nos desgastan y al final quedamos en evidencia. Entre esas habilidades propias y de atracción hacia los demás que son como la droga que nos hace crecer y luego nos suelta de golpe se cae al suelo. Para el vanidoso todos los demás son admiradores y desde ahí se van cavando su propio desprestigio. Pero hay muchos y en los tiempos que corren se han destapado muchas cabezas de esas gorras con las que trataban de esconder sus encantos. Menos mal que la cola del pavo real es real y muy real. No esconde nada y se nos muestra tal y como es, sin necesidad de crearse ilusoriamente otro rostro para ser aceptado.

Canícula

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Las brasas están encendidas, tanto en el cielo como en la tierra porque estamos atravesando el periódo más caluoso de este verano del 2020. Quizás ya no recordamos de otros que sin lugar a dudas fueron más o menos así de sofocantes, pero el hombre olvida facilmente y se acostumbra a no querer variar sus itinerarios vacacionales. Somos animales de costumbre y esas costumbres a las que nos aferramos habrá que saberlas cuestionar según las circunstancias. El calor está haciendo estragos tanto en el ambiente como en las corrientes informativas que se suceden sin pausa y nos muestran los tropezones, los lamentos y también las vergüenzas ajenas a las que nos asomamos a diario. Pero así como al hombre le gusta castigarse por no decir ¡basta ya! también las situaciones complejas le ponen a prueba. Hemos suspendido y con nota muy baja proque no queremos cambiarnos pero sí que la situación cambie para nosotros. ¡Eso es imposible! Todas esas etiquetas superficiales que los humanos estamos colocándonos nos hacen ser cada ves más ambigüos a la hora de ser tal y como en esencia somos. Mientras la canícula de este verano del 2020 sigue peinando nuestras cabezas la maravilla del ser humano continúa evadiendose de esas responsabilidades que nos colocan en ese bajo nivel de compromiso con los demás. Vendrán más canínulas y más inviernos para que podamos hacernos esas fiestas irrenunciables en las que todos somos causantes de un peligro y a las que todos con un poquito de raciocinio podríamos evitar. Si no es así seguro que en el próximo verano no estaremos a pie de playa o diseñando el viaje de nuestras vidas. Una lástima señores.

Rocas negras

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Huele a mar, a julio pero sobre todo a agua. ¿Podríamos ser capaces de entender que con nuestros hábitos de mala conciencia estamos llevando a términos demasiado peligros nuestra salud? Yo creo en la conciencia humana pero ahora más que nunca dudo de ella. Se oscurece el horizonte que unos meses atrás veíamos como algo tan manravilloso escuchando música y haciendo de cada día una disciplina que ahora poco nos deja en evidencia frente al mundo. El ansia por volver a esa normalidad que todos entendíamos como el final de una tregua contra el virus ya nos pasa factura. No somos más que unos desgraciados frende al poder de la naturaleza que nos está advirtiendo de nuestro fracaso anunciado. La agresividad, la mala educación y el desenfreno provocados por el alcohol son los condicionantes que nos están volviendo hacia atrás. Mientras, el mar continua dando besos de sal a las negras rocas y parece ignorar esos actos inmaduros que a diario salpican el bienestar social. Ojo que la ignorancia es el mayor de los desprecios y al final todo llega. No nos creamos invencibles. Unicamente con nuestra conducta solo llegamos a ser miserables.

Todo

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En la libertad de aprender opera un todo armónico en su movimiento. Esa palabra “todo” significa sagrado, por tanto aprender, actuar y meditar son sagradas y la belleza está en ella misma y no más allá de ella. La belleza es un acuerdo entre el contenido y la forma. Desde ahí podemos sumergirnos en la inmensidad del pensamiento, en esa respuesta del pasado que va desde hace un segundo hasta el infinito. Cada segundo es nuevo y en la continuaidad del pensamiento no hay nada nuevo por eso hay que saber descubrir sin clasificar y senir sin pronuciar. Solo así llegaremos ver lo que realmente es.

Un lugar llamado mundo

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La espontaneidad simplificada no existe ya que ese abanico de acciones irracionadas y presentes en el compotamiento humano nos desatan de nuestras cadenas para poder llegar a mostrarnos tal y como somos. Configuradas por esos instintos opuestos a nuestra razón que entran en proceso evolutivo de un sistema en el cual liberamos todas nuestras percepciones. Desde ahí se irán conformando las exactas pulsaciones de nuestra manera de ser más natural. Y ese mundo al cual pertenecemos todos esos propietarios de los dones de la genialidad con la que se crea la sigularidad de cada submundo. Hemos llegado a esa línea en la que apenas se está produciendo esa genialidad y nos sentimos como náufragos de nuestra propia vacilación. ¿Que buscamos entonces? Si parecía que habíamos llegado al punto más esencial de la inteligencia humana y sin embargo se nos oscurecen muchas de la razones por las que el hombre de este lugar llamado mundo trataba de dirigir su propia existencia y a la vez hacer pártícepes a los demás de sus descubrimientos. Lejos quedan los lugares como “oportunidad”, “equilibrio”, no-destrucción”, y valores. Hoy por hoy ya nada nos sorprende y casi todo nos conforta aunque estemos en desacuerdo con ello. En este lugar llamado mundo y como bien definió Albert Schweitzer, “Nada de lo humano me es extraño”. Si crees totalmente en tí mismo no habrá nada que esté fuera de tus posibilidades.

Valor

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Un pequeño paso positivo puede cambiar tu día entero o tu vida entera. A veces no disponemos de ese valor que nos impulse a iniciar un camino en el cual se encuentran todas nuestras ilusiones. Otras veces lo tenemos bien perfilado y sin embargo dudamos de esa seguridad innata que todos poseemos pero que muchos no sabemos distinguir de pronto. La injusticia es humana y aunque vemos e intuimos su presencia nos condiciona a la hora de habrirnos y luchar contra ella. Hoy en la sociedad existen muchos fracasos que el hombre podría limar y se escuda en unos itinerarios y en las masas para no hacer frente a tantas injusticias que se suceden contra las personas, contra la naturaleza e incluso contra nosotros mismos. Pero en todo esto juaga un importante papel, la dignidad, ya que sin ella nunca sabremos darle la importancia que tiene el poder llamarse “persona”. Todo parece imposible hasta que se hace.

Violetas en Las Cañadas

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Cuando los termómetros se encuentran al rojo vivo en este mes de julio el guiño de otra tarde nos avisó de la presencia de las violetas del Teide que un año más levatan sus cabezas mostrándonos su espectacular presencia. Los tajinastes ya han cumplido su misión y permanecen erguidos manteniendo su figura pero carentes ya de sus roja flor. Para compensar el tapiz que nos despliega Las Cañadas sigue siendo singular como siempre. Mientras los cielos se ponen en marcha para deleitarnos con esos espectáculos que cada noche hacen su estreno sobre nuestras cabezas.

Transparencia

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Que límpias se ven las playas tras este letargo de la humanidad. No se daba cuenta de ello y seguía vertiendo en ellas tanta busura que ya nos había acosumbrado a habitar con ello. Se no va la vida a hora por llenar nuevamente esos lugares de playa o de montaña simplemente porque estamos de vacaciones. Nos encontramos tan agusto siguiendo siempre haciendo las mismas cosas que ya ni tan siquiera tenemos el don de distinguir lo que nos conviene o no. Tras este mega-aviso de esta naturaleza a la que hemos dañado considerablemente nos sentimos un tanto coartados a la hora de ir a la playa con todas esas medidas que hay que cumplir. Pues entonces nuestra mirada se vuelve hacia el monte. El turismo rural impone y parace que lo hemos descubierto ahora. ¡Horror! señores porque muy pocas veces sabemos medir nuestra capacidad de respeto hacia el medioambiente. Y el campo está en peligro. Nos sorprenderemos muy mucho si todo vuelve a quedar impoluto como antes de recibir las mareas humanas. Ya hablaremos y nos congratularemos por ello sie el respeto, el civismo y la responsabilidad se hacen patentes en estas vacaciones. Cuando asfixiamos nuestro entorno no podremos pedir explicaciones al vecino.

 

Tiempos

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El tiempo camina acompasado hoy cuando las altas temperaturas nos envuelven a la vez que nos amenazan. Momentos que quedaron agazapados en los recodos de ese tiempo pasado y que hoy más que nunca nostalgicamente nos pone en aviso de lo que vivimos y sentimos. Pero todo parece ser que marcha lento aunque el reloj siga dando las vueltas necesarias para pasar del día a la noche. De la semana al mes y aún así tenemos la necesidad de diversificar esos instantes comunes o reservados a la hora de proteger nuestros tesoros. El tiempo ha cambiado y mucho y los meses de julio no son los mismos que hace años se vivían con verdadera ilusión. Todo cambia menos el tiempo porque él sigue siendo el mismo estemos donde estemos. Ese juez que nos marca el camino de la expansión y del recogimiento. Desde aquí y hasta esas lunas que aparecen en nuestro horizonte y que jamás nos habían sorprendido de tal manera. De esas catástrofes naturales que nunca hubiéramos creído que sucedieran y sin embargo cada día son más frencuentes. Y de ese cambio del hombre para con el hombre mismo que todavía no ha evolucionado lo suficiente como para creer en él y en los demás como seres de igual a igual. ¿Qué le pedimos hoy al tiempo? De la posesividad viene la necesidad y del desapego la satisfacción. ¿Seremos algún día capaces de llevarlo a cabo? Cuando el tiempo juega su papel irremediablemente todo llega a ponerse en su sitio. Y el hombre está llamado a verlo con sus propios ojos.

Sobre las nubes

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Volver la mirada pero en ningún momento volver sobre nuestros pasos, así se hace el camino hasta donde nos lleva ese anhelo de encontrar algo distinto puede resultarnos reconfortante. A través de las nieblas subimos hasta la corona forestal para introducirnos en ese mundo de sol, cielo, verde y silencio. Con el mar de nubes a nuestros pies ya parece todo bien distinto. Nos hallamos en esa ausencia de perturbación y descubrimos la ecuanimidad más perfecta en la cual no reaccionamos, no hacemos nada, solamente observamos. En el Parque Nacional del Teide sobra todo lo demás.

 

Suigéneris

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Ventanas al océano que tratan de absorver el sabor a sal del mar. Mientras el sol mañanero se confunde entre el acantilado pespunteando de luces y sombras la esbeltez de su original belleza. Algo peculiar a la vez que atrayente que barre entre las olas esas sabiduría única de lo imposible. Naturaleza de la mente en la que todos los fenómenos son proyecciones de ese vacío, de esa esencia que surge constantemente en ella. Y a través del exámen mas profundo podremos encontrarnos con su raíz más interna.

La obra maestra de la naturaleza

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El elefante es símbolo de poder, de memoria y de bondad. La obra maestra de la naturaleza y que ahora estamos sorprendidos de tatas barbaries que se han venido cometiendo con estos animales por parte del hombre. La ausencia de elefantes y rinocerontes reduce la biodiversidad del bosque tropical. La integridad estrectural de las selvas. Estos megahervívoros son los jardineros de los bosque pues debido a su gran tamaño expanden las semillas cuando se mueven de un lado para otro. Sorprendidos por el hallazgo de más de cuatrocientos elefantes muertos en Botswuana y que aún no se ha podidio verificar la razón de ésta tragedia en la naturaleza. No somos conscientes del daño que provocamos. Pero recuerdo a la humanidad que el elefante nunca olvida y en algún momento tendremos que dar cuenta de ello.

La trama

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Lo que realmente arrastra al mundo no son las locomotras sino las ideas. Hoy todos intentamos arreglarlo pero lo que sucede es que se nos está convirtiendo en meros expectadores y esclavos de un interés por encima de las más altas potencias. Pero el ser humano es una síntesis de lo temporal y de lo eterno, de lo finito y de lo infinito. Todos nos quejamos de nuestra mala memoria pero nadie de nuestro poco entendimiento y las causas y los efectos de ésta trama no pueden descubrirse por la razón sino por la experiencia. Y al hombre dentro de su insignificacia como individuos personales y aislados le cuesta profundizar en esa confluencia de motivos reestructurados que lo están convirtiendo prototipos informatizados. Desmontando las relaciones humanas donde la comunicación se convierta es silencio y resultados. Donde la infancia se condicione mediante la imposición de normas que desfavorecen la relación y la espontaneidad. El futuro ya está aquí y para ello hay que pagar un alto coste. Nada es más libre que la imaginación humana y la civilización sabe el peligro de crear un mundo paralelo a la raza humana. Hoy admiramos muchos de esos grandes avances pero si el ansia de continuar proyectando nuevas tecnologías sin límites ni contención se nos llevará irremediablemente a un universo frío y sin sol.

La mirada arcaica

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Volver la mirada en el tiempo es como revivir viejas costurmbres que a pesar de todo nos asombran y a veces hasta llegan a hacernos partícipes de esas horas suspendidas. Son muchas las etiquetas superficiales que los humanos estamos colocándonos y que nos hacen ser cada vez más ambigüos a la hora de ser tal y como en esencia somos. Incluso hemos estado tratando de borrar de nuestra historia acontecimientos y personajes que sin lugar a dudas y sin ellos habríamos no habríamos llegado donde estamos. Eliminar el pasado se está poniendo de moda y cada vez nos vamos quedando con todo aquello intranscendente y vacuo. El avance de la humanidad ha sido importantísmo pero no por eso debemos ignorar de donde venimos para llegar a saber hacia donde nos dirigimos. El Yo es el punto focal de la conciencia. El portador imprescindible de nuestra personalidad y la experiencia psicológica más fundamental que poseemos los humanos y sin embargo renegamos muchas veces de nuestros ancestros y vanagloriamos todo aquello que nos llega desde fuera. La cultura es el pilar de nuestra historia y de nuestro progreso ¿porqué eliminarla?. Es como si nos cortásemos una mano para creernos más fuertes y valerosos que los demás. Al final vamos a ser los mismos, pero diferentes, porque será como negar que hemos vivido. La savia nueva es muy importante pero sin la esencia de nuestras raíces el árbol siempre crecerá inclinado.