Ecología mental

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Hemos hecho nuestro el slogan “ecología” para casi todo. Los ecologistas se encuentran siempre en la cabeza del escuadrón de batalla para frenar los actos contra la naturaleza por doquier. Muchos son los que hoy todavía carecen de la información necesaria para entender esa actitud frente al mundo y que en muchas ocasiones no es tan veraz como creen demostrar. Pero sin dudarlo ya es un porcentage el que asume dicho compromiso con el medio ambiente. Pero ¿existe otro tipo de ecología que nos involucre de mayor manera y que quizás sea la raíz de muchísimas catástrofes naturales que amenazan al planeta” Si. La ecología mental”. Quizás nos suene o no porque no nos hemos cuestionado esta deficiencia. La ecología mental parte sin lugar a dudas desde nuestro comportamiento y en ella se rebozan todas aquellas actitudes que emitimos al mundo. Las semillas de violencia que nos manipulan desde nuestros instintos más profundos. A decir verdad pasan inadvertidas pero que sin lugar a dudas están ahí entre nuestros enseres personales, nuestro ocio, nuestros gustos y sobre todo nuestras relaciones con los que nos rodean. Vemos la televisión, jugamos con los viedeojuegos, creamos fantasias desde los ideales compartidos de grupos y de sectas. Nada más simple para manipularnos y sin embargo cuánto daño podemos ocasionar si no sabemos usarlos. El fundamento de toda atadura está en la carencia de una comprensión clara de unos hechos. Dicha carencia de comprensión es la raíz primera de toda formación interna.Detener esta invasión nociva que nos puede llegar a cuestionar muchos de nuestros impulsos no solo consiste en detener todo lo negativo sino también en favorecer la curación positiva. Transformar la manera de ver y de aprender de la tecnología y de la información correcta implica cambiar nuestras mentes y al transformar nuestras mentes llegaremos a cambiar nuestra situación. Toda mente es situación y toda situación es mente. Por eso es muy importante “despertar”.