El ángel azul

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¿Tienen las plantas sentimientos? La vida anímica de las plantas es un constante arcoiris en el cual nos van mostrando nuestra influencia sobre ellas y lo que reciben de la misma naturaleza, como el sol, la lluvia, el viento. ¡Qué lejos estamos de todo aquello que que las plantas en su natural belleza nos pueden regalar! Hace mucho tiempo que estamos ocasionando un daño irreparable al entorno sin querer hacer demasiado caso a ello por no perder nuestros hábitos dañinos de disfrute desenfrenado y muy poco respeto. Es la violencia hacia lo natural. Pero¿qué es la violencia? La inatención es la principal causa del caos en el que está inmerso el mundo y nos estamos sintiendo orgullosos de ello porque se instalado en nuestras vidas de manera permanente. La violencia es el resultado del miedo. ¿A qué tenemos miedo? Una pregunta algo personal y comprometida que nos hará muchas veces avergonzarnos porque apenas sabemos como combatirlo. Nos negamos a todo y a todos para superar dicho miedo y terminamos pagándolo que aquello que tenemos cerca. Ese ángel azul que se halla en la vida anímica de las plantas quizás puedan tener mucho con decir, ya que estas al igual que las personas conforman el todo de ese mundo que denominamos planeta y al que tanto debemos. Pero no con violencia sino con respeto. Empezando por aquellos que se encumbran en organizaciones sin comprometerse con nada ni con nadie. El color de noviembre sale a los parques y jardines para encontrarse con los que verdaderamente encontramos en cada uno de sus colores una razón para que la vida siga siendo extraordinaria.

La pasión de comprender

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¿Estamos capacitados para comprender las cosas que a menudo se nos cruzan en el camino? Comprender no es fácil pero a la ver es muy sencillo. Solo tenemos que intentar no buscar el porqué de las cosas. En algunos casos existe ese porqué y aún así nos cuesta convencernos de su respuesta porque estamos demasiado concienciados, encajonados en nuestra manera de querer ver y no de ver lo que es.¿Cuántas cosas nos perdemos por esa manera de observar sin ver? La vida está formada de instantes minúsculos que pasan desapercibidos y cuando hayan cruzado el umbral de nuestra mirada tienden a desaparecer. Una fachada que al mirarla nos traslada a algún lugar en concreto. Son tantas las cosas que rubrican esa pared blanca con sus balcones en verde y sus ventanas cerradas. Hay vida en ella y tras las cortinas hasta podríamos crear un ambiente familiar. Sus macetas colgadas nos dan la opción de creer que se ama la naturaleza y bajo de ellas las ramas redondeadas de algún arbol de la calle que acompaña el diario ir y venir de las gentes que gustan de vivir la pasión de comprender.