Bajo cero

Ya se van instalando las bajas temperaturas entre las flores y aún así éstas se resisten a no asomarse para contemplar por última vez el paisaje. Los días se hacen pequeños y las ilusiones crecen a diario a la par que los fracasos. Estamos subidos en un barco de incertidumbre que solamente las buenas intenciones y el saber estar en el sitio adecuado nos puede hacer subir hasta ese estado de confort y de comodidad que a veces se nos antoja ya tan lejano a nosotros. Todo fluye y todo se renueva, igual que esas flores condenadas a morir bajo cero pero que en su sueño invernal se nutrirán para florecer en primavera.

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