Retratos de ayer

La masía se mira en el estanque. Y lo viene haciendo desde hace mucho tiempo. Sus frías aguas todavía acunan momentos del pasado que siguen en ellas. Esos viejos lugares de la infancia dónde todo parecía más luminoso y también más onírico como en los cuentos que tantos días de verano se contaban entre sus árboles. Hoy el tiempo de la masía se viste de nostalgia y de recuerdo porque allí nada pasa desapercibido y dónde los senderos entre sus naranjos ya perfuman de azahar las tardes de esta primavera. Volver y reinventarse es querer atrapar el tiempo en esa esquina del jardín aunque de distinta manera. La hierba ha crecido y muchos de sus caminos han quedado bajo ella. Se hacen notar porque entre sus florecillas silvestres trenzan nuestras pisadas y nos sorprenden con alguna flor o tal vez con ese drago que viajó desde Canarias para quedarse allí. Retratos de ese ayer que hoy todavía están presentes rubricados por el único geranio rojo que ya ha nacido en esta primavera.

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