Trenes de la abundancia

Nos sumergimos a diario en las encuestas y los gráficos que nos muestran la frágil realidad en la que se halla el mundo frente a las grandes potencias y a las luchas de poder que ocasionan más pobreza, menos capacidad de resurgir de la sociedad. Los trenes de la abundancia navegan felices por todo el mundo sin apearse en ninguna de esas estaciones sin nombre donde la pobreza, la guerra y el hambre han hecho de ellos sus latifundios empresariales. ¿De qué sirve entonces concienciar al resto del mundo de que hay que buscar soluciones? Los mismos que destruyen y penalizan a los países pobres son los que claman a los cuatro vientos un cambio. ¿En qué se ha convertido todo este monopolío de haberes si hemos rechazado la vida de muchas personas escuchando que la población mundial está desbordada? No somos jueces para este castigo tan enorme y que hoy por hoy necesitaríamos el doble de leyes, el triple de penas y el rechazo unánime a aquellos que a hurtadillas tratan de alistarse bajo sus mandos para salir bien favorecidos. ¿Está la humanidad preparada o concienciada para entener todo esto, o por el contrario ya nos estamos haciendo accionistas de esa red en la que el más fuerte siempre creerá que no hay enemigo chico? Habrá que mirarlo con detenimiento porque en esta multinacional el que limpia la escalera puede ser el que tenga la llave y la solución.

Entendimiento mutuo

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Estamos instalados en la sociedad de la contradicción y no nos gusta muchas veces ceder ante nuestros desafíos aún a sabiendas de que no tenemos razón. Impera el egoísmo y llegar a ser más que los demás por el mero hecho de sentirnos superiores. El entendimiento mutuo es la asignatura pendiente que deberíamos de practicar más a menudo porque nos evitaríamos demasiados desengaños, frustraciones y todo aquello que se alimenta de violencia y confusión. ¿El hombre podría llegar a ser capaz de evitar muchos enfrentamientos por medio de la palabra o del diálogo? Creo que sí. No nos paramos a pensar en ello y sin embargo queremos arreglarlo entre todos sin mediar ese entendimiento mutuo que nos propicie la negación del conflicto, el distanciamiento entre los pueblos y la coordinación de esfuerzos para la prosperidad de las naciones. Las palabras curan pero los rechazos no y cada vez marginamos más el diálogo por una cuestión de economía. Nadie da ese paso al frente para hacer sonar la campana del consenso, de la palabra y de favorecer ese equilibrio que será el predecesor de un alto al fuego. Hasta los pájaros se ponen de acuerdo para acceder a unas migas sobre la silla de una terraza. La sociedad se va quedando muda porque ya ha perdido el respeto a su más alto valor, el diálogo.

Gnomos o Elfos

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El musgo ya estaba presente encima de cada piedra y los senderos se digujan con alegría en este otoño que ya camina. Pero la Luna del cazador avisa todavía a los más rezagados de que en algún instante pueden aparecer los elfos entre la hojarasca. Tiempo de recogerse y también de expandir los pulmones para absorber la frescura del monte. Aún así las puertas de las casas de los gnomos permanecían cerradas en esa mañana de sol bajo la atenta mirada del Teide. Todo hacía presagiar que no tardarían en salir de sus refugios para recoger alimentos. En la mente de cada uno está la continuación de este microcuento que deambula ya por el Sendero Dornajo, allá cerca de las nubes y donde el despliege de colores y formas dibujan a diario los ecos del monte. Comencemos con es primer paso entre lo mágico y lo real, en algun recodo quizás nos llevemos alguna sorpresa. !Adelante!

Luna Llena de Octubre

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El próximo día nueve podremos contemplar la Luna Llena. Esa luna llamada también la Luna del Cazador, cuando los montes se visten de niebla y se escucha a lo lejos la berrea de los ciervos en su ceremonia del apareamiento. Tras las cosechas la naturaleza se va retirando poco a poco a sus refugios de invierno en la sana quietud de su existencia y entre los tiempos revueltos del invierno. Todo hace presagiar que el hombre todavía no es capaz de hacerse a la idea de los aconteceres venideros ni tampoco de la forma usual de sus desastrosas decisiones. El planeta saca de lo profundo de la tierra el aullído de esperanza ante la inacción mientras que intenta reescribirse en un tiempo olvidado pero no carente de entusiasmo. Nada está dicho pero queda tanto por decir que a veces miramos a la luna y apenas escuchamos su mensaje. Nos embriaga todo ese halo de luz que nos cubre sin entender que en ese espejo se está mirando el mundo, haciéndonos doblegar nuestro énfasis ante tanta magnificencia. Los ciervos escuchan las pisadas del cazador pero siempre habrá un remanso para la continuidad de la especie. Y eso la luna ya lo sabe, haciéndose partícipe de dicho ceremonial cada noche a través de las nubes.