Sin compromiso

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Llegar al límite de nuestra manera de mirar nos hace conspirar con lo que realmente importa. Todo sucede por algo y nada se escapa esa evasión sin fronteras que nos impulsa a mirar a ese límite que nos separa y también que nos acerca a nuevas experiencias. Carente de todo compromiso el mar se abre a nuestros ojos y aunque las barreras del tiempo y del especio se confabulen con él para hacernos inaccesible ese momento lo que realmente importa es acariciar con suma delicadeza el instante. Sin compromiso el mar nos brinda su magnificencia y también su respetabilidad haciéndo de nosotros los guardianes de un tiempo, de un instante y de un recuerdo que quedará grabado en nuestra retina para siempre. Y sin pedirnos nada a cambio porque ese enorme momento de trascendencia hasta el límite de nuestra mirada no tiene precio. A cada paso de nuestro caminar está vinculado el compromiso de ser cada uno y comportarnos adecuadamente con la verdadera belleza del paisaje y en la medida de lo posible suscribiendo nuestro respeto y admiración por ella.