
Dejar vagar el pensamiento es la mejor fuente de inspiración que los humanos podemos tener/HANAH VALENTÍN
Todo el mundo puede tener un momento Eureka y para alcanzarlo hay que dejarlo todo y evadirse de la rutina, del entorno. Está muy de moda la célebre frase «desconectar», ¿pero en realidad lo hacemos? Siempre viaja con nosotros el móvil, la tableta y hasta algunos osados el portátil. Aunque intentemos dejar volar a nuestra mente o nos vayamos al lugar del planeta más paradisíaco no lo conseguimos. Siempre estamos interceptando esas señales que cuestionan nuestro tiempo haciéndonos estar siempre atados a la rutina. Las neuronas eureka están situadas sobre la oreja derecha. Dejar vagar el pensamiento es la mejor fuente de inspiración que los humanos podemos tener. Los sueños son precursores de ese momento de encuentro con las respuestas, con la luz que nos hace ver las infinitas posibilidades que hay frente a nosotros. También la vista juega un papel importante ya que la observación es crucial. Todos estos momentos implican numeroso mecanismos cerebrales que desconocemos. Desde una pesadilla hasta una premonición. Somos rehenes de cada instante de nuestra vida, aún cuando estamos dormidos. La solución se desvelará o no durante toda nuestra existencia pero lo cierto es que el infinito mundo del cerebro se escapa de nuestro control por mucho que intentemos adoctrinarlo. Hay que dejar volar libre a la mente para alcanzar el sueño perfecto.