
Todo se esconde tras la niebla y el hombre debe hacer frente a ese interrogante que le consume y le preocupa. Tras el velo gris de un tiempo revolucionado por las dictaduras, las corruptelas y la deshumanización de la raza humana todo es previsible y nos lleva irremediablemente a un acantilado sin nombre. Sobre un mar sin esperanza y frente a una disputa de intereses genocidas y cambiantes que apenas tendremos herramientas para solucionarlos. Tras la niebla todo parece esconderse y a su vez los intereses de algunos fermentan en posiciones casi terrorícas para hacer más daño y prolongar más hundimientos. Tras el velo de la ignorancia todo parace recomponerse ante la mentira bsurda de los «pinochos » pensantes que hacen contrabando con la vida y se escudan en las palabras errantes de una muerte anunciada. ¿Qué es esto que llamamos mundo y se ha convertido en un lazareto de de malas ideas, de potencias asesinas y de mentes retorcidas al servicio de la humanidad? Nada nos parece cierto y sin embargo lo es, sólo que nos lo disfrazan para mantenernos dormidos. Me reanima y me conforta pensar que a través de la niebla pueden esconderse esperanzas y vida. Bellezas inconfesables que a traves de este mundo actual no son capaces de despertar ilusiones pero que siempre han estado ahí. Quizás mañana se descubra ese otro mundo que tenemos aislado por intereses y otras nuevas esperanzas se rubriquen en los anales del tiempo. No hay duda y debe ser así. porque si no la humanidad habrá perdido mucho más de lo ganado. El mundo que nos ha hecho volver a nuestra prehistoria.




mimando desde las tierras volcánicas todo ese buen hacer de sus gentes que buscan sacar lo mejor de ellas. Pero el otoño es mucho más para mí. En una tierra de contraste y donde la sabia naturaleza nos propone y nos impone cada vez más retos por nuestra poco dedicación para conservar el paisaje. Desde esos ocasos frente al Atlántico y con el respaldo apoyado a las cumbres que hoy verifican un pasaje que suplica, ante la inacción de quienes dicen pero no hacen. Otoño es como el espejo en el que se revierten los propósitos y se afianzan nuevos logros que en curso de otro año quizás hemos valorado poco volviendo nuestra mirada hacia las cosas superfluas que no nos convienen. Empezar esta nueva estación debería hacernos cambiar de traje igual que lo hace el bosque para renovarnos en la medida que no hemos sido capaces.


Descartes definía «alma» cosa presente opuesta a cosa extensa. Alma o osencia eterna de cada uno de esos seres vivos y gracias ala cual estos tienen una determinada identidad. La mariposa era entre los antiguoa el emblema o la imagen del alma. El mundo está manteniendo una actitud xenófoga frente a los problemas que vive hoy la humanidad. Las corriente migratorias se han colocado en las primeras filas de y desde siempre se ha convertido en un problema de primer orden. Más aún en los tiempos que corren donde los espacios del mundo se compran y en los que no tienen cabida los no deseados. El espacio vital es sustraído por los ricos dejando al resto a merced de su suerte. No reconocemos a esos diferentes porque creemos que nos arrebatan lo nuestro. Esas almas son seres vivos que luchan por un futuro mejor y renuncian a todo lo que tienen no pudiendo escapar de su historia más de lo que uno puede escapar de su sombra. Buscando esa supervivencia racional de la que todos somos parte y en la que todos tenemos cabida. El hombre ha creado mundos de fobias contra los seres humanos enmarcando tragedias en las páginas de la historia. Hasta los libros tienen alma. El alma es aquello por lo que vivimos, sentimos y pensamos y el emigrante es aquel que deja todo lo que tiene por todo lo que espera.





































