Apacible nostalgia: India y Nepal

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A medida que pasa el tiempo recordar es volver a vivir. A sentir aquellos fragmentos de mi vida que se han quedado a flor de piel y bordados para siempre en mi memoria. Hay un antes y un después cuando viajas a esos paraísos lejanos que entre montañas de mostaza y de canela te cautivan para siempre. Nada se oculta bajo la mirada del viajero que ama el viaje. Ese destino concebido desde hace mucho tiempo y que hoy se ve las caras contigo. Un sueño que milímetro a milímetro se ha ido tejiendo entre días de preparación y de futuras esperanzas. Recordar y volver a vivir mis días en la India y el Nepal me provocan esa apacible nostalgia que el tiempo no pueden borrar. Alejarse de un lugar en el espacio no quiere decir que dejemos atrás lo vivido. El eslabón continúan siempre que lo deseemos ya que en el recuerdo todo es posible, aunque no estemos ahí.

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Uno más de la casa

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Volvemos de las vacaciones y nos encontramos con la rutina diaria. Atrás quedaron los día de fiesta y reposo junto al mar. Algunos miembros de la familia ya no volverán a estar con nosotros porque les dejamos en una carretera sin nombre o un rincón deshabitado. Su recuerdo está todavía con nosotros pero su presencia se halla muy lejos. Los animales de compañía son y deben ser siempre “uno más en la casa”

Las estadísticas son aterradoras y casi no hacemos nada por evitarlo. Se nos tacha de locos a muchos de nosotros por “quererlos y cuidarlos” ¡Qué vacíos estamos cuando no somos capaces de estirar nuestra mano y darles una caricia! Serían interminables las historias para contar y creo que hoy no es el momento!. Empezamos una nueva etapa y en este otoño que ya viene hacia nosotros siempre podremos encontrar un buen momento y una buena razón para hacer de “ellos ” uno más de la casa. “”Los hombres han olvidado esta verdad, dijo el zorro, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre  de lo que has domesticado”. (El Principito). El ser humano olvida con frecuencia que dentro del esquema evolutivo planetario el reino animal está solo a un escalón por debajo del reino humano. Los animales son seres vivos. Considerando que todo animal posee derechos y que el abandono y desprecio de dichos derechos han conducido y siguen conduciendo al hombre a cometer crímenes contra la naturaleza y los animales. Dicha declaración fue adoptada por la Liga Internacional de los Derechos de los Animales en o 1977.

La huella de nuestra historia

Palacio de  Acebrón de Doñana, años sesenta del siglo XX.

Palacio de Acebrón de Doñana, años sesenta del siglo XX.

Menaje

El mundo es un buen lugar, vale la pena defenderlo. Los pequeños detalles que la historia hace imperecederos son los enlaces para que el curso de la misma sea. Hoy nuestras costumbres caminan por sendas bien distintas y ya no nos acostumbramos a ver utensilios que hicieron posible el que nosotros estemos aquí. Nada se escapa al ojo crítico del mundo y por mucho que nos empeñemos en erradicar de nuestro entorno pinceladas de la historia, de nuestra historia, seguirán existiendo en la memoria de los hombres y eso es imborrable. Ese sentimiento de satisfacción por saberse conectado a los otros y a la naturaleza es lo que hace que toda creación humana comience con un pensamiento, una idea, una visión o una imagen mental. Y aquellos que fueron son nuestros maestros y ahora sabemos el porqué de las cosas que un día se callaron. Respetando los espacios, respetando las diferencia, respetando la intimidad.

Cientos de flores, Katmandú

Plaza Durbar

Plaza Durbar, Katmandú, antes del seísmo./HANAH VALENTÍN

El colegio más antiguo

El colegio más antiguo de la ciudad devastada por el terremoto./HANAH VALENTÍN

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Una joya arquitectónica, el palacio de Kumari./HANAH VALENTÍN

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Amanecer en Katmandú, ya no será como antes./HANAH VALENTÍN

Crepúsculo vespertino.

Crepúsculo vespertino. /HANAH VALENTÍN

El 8 de enero del 2012 llegamos a Katmandú a la caída de la tarde y un sol rojizo nos regaló el contorno de esa permanencia inmutable en el tiempo, la cordillera del Himalaya. Nepal es la capital y la mayor de sus ciudades situado en un valle a orillas del río Vishumati. Recibe su nombre de una estructura en la plaza Durbar llamada Kaasthanandep. Los Kirats fueron los primeros gobernantes conocidos del valle y los restos construidos por ellos se encuentran en la localidad de Patan. “Cientos de flores” es el himno nepalí con el que quiero recordar este momento. Katmandú es un cruce de caminos muchos caminos de antiguas civilizaciones de Asia. Siendo tres veces inferior a España su majestuosidad se percibe en cada rincón; cultura, tradición, paisaje, religiosidad. A los pies del Himalaya “Nieve morada”  que conforma la cordillera más alta del mundo con el Everest como guía. Katmandú que respiras olor a incienso y a flores. Que sientes el sonar de un tiempo y lo trasladas junto a nosotros haciéndonos partícipes de tu historia. Deambular por “la ciudad de los mil tejados dorados” Patán, o contemplar tus atardeceres cuando la niebla baja desde las montañas. Desde aquí  nos abren nuevas expansiones a la hora de viajar a nuestro interior; eso es Nepal. Hoy las naturaleza nos ha querido arrebatar su misterio y también su luz, pero el recuerdo y las impresiones que de allí nos trajimos serán siempre un motivo para conservarlo en nuestro corazón.

La India que conocí

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Fuerte Ámber, en Jaipur./HANAN VALENTÍN.

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Gran Mezquita de Nueva Delhi./HANAH VALENTÍN.

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Feligreses en la piscina de la Gran Mezquita de Nueva Delhi./HANAH VALENTÍN.

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Palacio de Agra./HANAH VALENTÍN.

Cuando sientes el impulso de cruzar casi ocho mil kilómetros de distancia y llegar al otro lado del mundo es que realmente amas lo que quieres hacer. Cuando estás seguro de que es allí donde quieres volar, tu conciencia no te defrauda jamás. La vida es una sucesión de oportunidades y una constante sorpresa de saber que existes. Y existes porque los horizontes que ves frente a ti son la ruta que te dará las coordenadas de encontrarte con ese mundo. Un día conocí la India y ese mismo día la India configuró mi existencia para siempre. Viajar al país sin apenas tener noción de a donde vas es un error, pero enamorarte de él es una especie de amor platónico que no a todos suele cautivar. Lo importa es ser, descubrir y sobre todo agradecer. “Delhi, bajo el sol rojo de sus atardeceres y la niebla de sus mañanas es un monopolio de color, luz y vida; mucha vida. El sonido de agua de sus fuentes y el aroma de jazmín me hacen despertar. Agra, entre campos de mostaza y pequeñas montañas. Jaipur, donde las princesas deambulan por sus palacios, mientras el Fuerte Amber protege sus misterios.  Lugares de meditación, paz y enseñanza por todas sus calles, mezquitas  y templos. Refugios de espiritualidad en los que la muerte y la vida  son la consecuencia del tiempo. Nada escapa a la mirada de los jóvenes esposos que duermen en el Taj Mahal ,y cuando la luna se asoma el río Yamuna  atrapa el devenir de la historia y surca  sus márgenes haciendo que el recuerdo no se diluya. A lo lejos el Himalaya sorprende y cautiva” Porque en sí la vida no es significado, la vida es deseo y no se ha hecho para comprenderla sino para vivirla. Un día conocí la India y desde ese día está trazado su misterio en cada uno de mis pasos.