
La fuerza interior es la capacidad de resistir, de adptarse y crecer frente a la adversidad, sustentada en la resiliencia, el sentido de la vida y la autotrascendencia. Ese recurso psicológico y emocional que nos permite enfrentarnos a los desafíos que la vida nos impone manteniendo una actitud positica y esperanzadora. Pero ¿cómo desarrollar nuestra fuerza interior? Siendo nuestra herramienta más valiosa a penas la conocemos. Todos miramos hacia otro lado y tratamos de cerrar los ojos porque no somos capaces de enfrentarnos a esa realidad que hoy nos marca y nos condiciona ante un evento brusco que rompe todos los esquemas a los que ya nos hemos acostumbrado. Pero tenemos que descubrirla para poder aferrarnos a ella. Muchos son conscientes de esa poca distancia que hay entre su poder y nosotros y la encontramos. Otros no son tan receptivos y tardan un poco más necesitando esa ayuda para dar los primero pasos. Pero fuerza interior la tenemos todos, solo que habrá que cultivarla. Como los árboles y las plantas. Como el sol y las nubes. Todo en ellos es fuerza. Esa capacidad de sostenerse emocionalme es dificil cuando todo se tambalea, pero no es imposible. El tronco del árbol que nos da sombra y establece una conexión con nosotros como la fuerza de la tierra que emerge bajo nuestros pies proporcionándonos esa seguridad que tanto necesitamos en los momentos más difíciles de nuestra vida. Esa motivación que nos empuja a reiniciarnos, a resistir, a ganar terreno. «Aléjate de aquello que no te permita crecer. Tus pasos son tuyos y la esperanza se reivindica en cada uno de ellos»
Definimos consenso como acuerdo entre dos o más personas sobre un tema o situación. Una falta de consenso expresa disenso. No implica un consentimiento por parte de todos sino una aceptación en la forma de dirigir la solución. Pero fabricar un consenso es un error ya que solo los hombres de élite se erigen como los responsables y no deberían de tomar ellos solos las decisiones que incumben a la población en general. Según Walter Lippeman, «una revolución está teniendo lugar infinitamente más importante que cualquier cambio económico. Bajo el impacto de la propaganda, no necesariamente en el siniestro significado de la palabra, las viejas constantes de nuestros pensamientos se han convertido en variables». Durante el siglo XX la expresión consenso llegó a convertirse en un lema del sistema político español. Satisfacer las necesidades de todos. Todo método de consenso es deseable cuando es improbable forzar el cumplimiento de la decisión. Una democracia deliberativa refleja esa toda de decisión sincera de cada persona que subyace a toda buena toma de decisión por consenso. Hasta los «ents», esos viejos y sabios árboles vivientes de la novela «El señor de los Anillos», empleaban días discutiendo para la toma de decisiones como era enfrentar a cualquier contienda. Toda decisión a tiempo es importante. Aunque sea equivocada, ya que pude ser mejor que una tomada a la larga. Alinear urgencia e importancia. Porque la meta de un buen consenso es la unidad y no la unanimidad.