¿Y tú dónde estás?

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Dos mundos en un mismo planeta que hoy nos muestra su cara más cruel frente a la diferencia entre los países. La amenaza de esta pandemia ya se ha hecho viral y todavía nos preguntamos tantas cosas. Pero no hemos sabido mirar sino a nosotros mismos. A comernos a esa parte del mundo que se halla tras una brecha infranqueable y desde donde las ayudas se convierten en sobras una vez más. Hoy la pobreza está extendida en todas las partes del mundo pero cuando al mundo se le divide ya no podemos hablar solo de pobreza sino de empobrecimiento producido por el abuso de poder y por el abandono. ¿Y tú dónde estás? Ahora que me lees y quizás entiendas mi pregunta percibiendo mi mensaje. Las calles de mi ciudad son ríos de personas en busca de ese placer mundano que es el consumismo, viviendo al margen de todo y con la única preocupación de sacarse un pasaporte Covid19 para poder viajar, reunirse con los amigos o deambular por las calles en busca de fiesta. En el otro lado del mundo se despierta nuestra pesadilla debido a nuestra mala predisposición en unir esas dos mitades que cada vez están más alejadas. No busquemos excusas ni tampoco nos cubramos de una manta con la consabida expresión » yo no quiero saber nada» porque en ese nada quizás esté la verdad de nuestras decisiones y la respuesta a que en este planeta no hay dos mundos sino uno. Es el momento de hacernos mayores y procurar que todos tengan las mismas garantías frente a la enfermedad, el hambre o la educación. Una casa se sostiene cuando las dos paredes son iguales y están a la misma altura. De lo contrario todo lo que tenemos se nos vendrá abajo sin remisión.

El camino que nos lleva

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Estar frente al camino que nos lleva es el reto de toda decisión. Enriquecer la vida con un espíritu creativo hacia quienes entran en contacto con él. El no saber forma parte de la aventura de vivir y la inmediatez de nuestra experiencia es encontrar el ahora que nos predispone a continuar sin llevar cargas demasiado cargas pesadas ni catalejos para organizar el futuro. Todo flueye en el camino igual que el que discurre por empinadas pendientes. La leyenda de las mariposas azules nos enseña que somos los dueños de nuestra vida y también los únicos responsables de decidir que ocurrirá con ella. El pretérito y el futuro están en nuestras manos y tenemos la responsabilidad de hacernos cargo de ellos en un aprendizaje infinito por el camino que nos lleva.

Jugando a ser verdad

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Cuando queremos creer que lo que hacemos está bien nada ni nadie puede hacernos ver lo contrario. El hombre es el ser que se cree sus propias mentiras y todavía es capaz de de involucrarnos en sus decisiones. «Jugando a ser verdad» sería hoy por hoy la razón misma de mantener el tipo y coronarse de laureles mientras sabemos ocurre todo lo contrario. Escuchamos las promesas y los discursos fáciles que distorsionan la realidad para caer una y mil veces en los mismos errores, en las mismas situaciones. Y no es culpa de unos o de otros únicamente es la razón de unos y de otros para comportarse de una u otra manera y eso es dificil de erradicar. Mientras unos caen otros intentan hacer negocio del árbol caído. Aunque haya que jugar a ser verdad y nada de eso tenga que ver seguiremos produciendo ilusiones para mantro estado. Ilusiones baratas, de las de andar por casa y con unas dimensiones estratosféricas ya que nos encontramos entre amigos saboreando el mismo pastel pero con dos lados diferentes, el dulce y el amargo. Y nos regocijamos con ello y también por ello haciéndonos nobles y generosos porque sabemos que en esa aventura nuestra balsa siempre estará preparada para salvarnos. Jugando a ser verdad no debería ser el principio de todo progreso y de toda esa imaginaria fórmula del engaño.

Educar para la realidad

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Nos disputamos la manera de educar como si consistiera en motar un puzle en el que todas sus piezas han de tener su lugar perfecto. ¿Pero nos hemos preguntado alguna vez si nos paramos a contemplar la realidad que nos rodea y las posibles enseñanzas que a ella debemos adherir? Sencillamente no. Damos valores obsoletos a quienes están empezando a construir sus vidas sólo por el hecho de que el futuro hay que atraparlo como sea. Mientras nos distraemos en elucubraciones y sinsentídos dejamos a merced de otros las decisiones más importantes de nuestra vida. También posponemos muchas de esas maneras de ver el mundo desde nuestro ojo crítico y nuestra mente despierta. Educar en la realidad, ¿es tan dificil que apenas dejamos tiempo para definirnos y definir lo que realmente queremos hacer con nuestra vida? Y nuestra vida se basa fundamentalmente en la realidad que estamos viviendo. No hemos valorado demasiado nuestros legados y hemos preferido lanzarnos a la aventura y buscar aquello que nos han dicho que es bueno, pero ojo, no lo hemos comprobado. La cultura y las raíces se han quedado relegadas frente al monstruo de las grandes ciudades y que ahora más de uno hace su maleta para retornar. La educación para la realidad es como una segunda oportunidad de atrapar aquello que abandonamos pero que jamás nos dejó atrás. Fuimos nosotros los que un día creímos que lo de fuera era mejor. Se está creando un futuro sin calidez y con muy poco humanismo donde la persona ya no cabe en una sociedad inmersa en las estructuras de un poder mediático en el que las fuerzas, el tesón y la creatividad están ausentes. El campo grita y la industria se retuerce frente a la implacable decisión de quienes tienen puestos sus ideales en otros mundos que se escapan. En las fronteras de lo inapropiado podemos hallar ese territorio en el que merece la pena arriesgarse porque es ahí, en la frontera de la conciencia, donde aún podemos descubrir el camino en el cual el significado profundo de las cosas se mantiene a salvo de esa tendencia de nuestra mente consciente a establecer todo tipo de demarcaciones. Y así la educación para la realidad podría tener cabida.

Cuando algo no encaja

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Las distintas situaciones de la vida conforman un abanico en el cual todo se va produciendo correlativamente. Salvo cuando el eslavón de la cadena está distorsionad y nos impide que vayamos evolucionando según lo previsto. Hoy vivimos situaciones bien diversas pero que a la larga vamos viendo la luz. Igual que este amanecer que nos indica el camino recto y en las proporciones perfectas. Hay demasiados versos sueltos en esta partida en la cual todos estamos inmersos y aunque alguno no lo vena claro o estén plenamente convencidos con su manera de actuar, por otro lado las cuentas no van saliendo como deberían de salir. Cuando algo no encaja es que algo se ha hecho mal. Voluntario o no hay una asignatura pendiente en este entramado que rueda, rueda y no halla un final. ¿Qué sucede entonces? Pues sencillamente pensamos y nos concienciamos de que se ha pasado por alto algo, con intención o sin ella, pero no cuadran las cuentas. Las limitaciones del camino nos describen muy bien el tramo que existe entre ellas porque se han colocado con un fin concreto. ¿Qué pasaría entonces si se hubiese colocado alguna atravesando el sendero para que no accediéramos al final? Cuando algo no encaja habrá que buscar el motivo pues de lo contrario nos convertiremos en cobayas para quienes hoy por hoy están decidiendo por nosotros.

Ahora o nunca

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¿Cuántas veces nos hemos plantado ante una decisión importante en la que nos jugamos nuestra felicidad o vivir un sueño que hemos ido alimentando desde siempre? Yo me adelantaría a decir que infinidad de veces hemos tenido los pies al borde de ese paso que nos haga cruzar el umbral de nuestra falta de decisión. La línea que divide el bien del mal pasa por el centro mismo de corazón de todo ser humano y quién está dispuesto a destruir un sólo fragmento de su propio corazón? Lo que no se hace de forma consciente se manifiesta en nuestras vidas como destino y solemos arrepentirnos de aquella decisiones no tomadas cuando han estado a nuestro alcance. Ahora o nunca debería ser la prioridad frente a esa incertidumbre, miedo o indecisión que nos retrae. Ttodo lo que reprimimos nos debilita hasta el momento que descubrimos que también constituía una parte de nosotros. Poseemos algo muy importante que apenas le damos importancia y es «el poder individual» que tenemos para decidir por nosotros mismos lo que realmente queremos alcanzar. Aprovechar nuestros defectos para valorar nuestra toma de dicisones y cruzar esa línea tras la cual nuestro instinto nos invita a pasar.

Bajo su vertical mirada

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Como un centinela que cuida de su entorno el árbol mira. Cuántos años, cuántas décadas has pasado ahí entre las flores y las plantas del Jardín Botánico del Puerto de la Cruz. En tu silencio y en tu sabiduría anidan hoy los pájaros que van y vienen haciendo de tí el refugio de su camino y el guardián de su descanso. Mirarte es todo un halago para los ojos que trepando por tus enormes troncos nos elevan hasta esa altitud desde donde todo se divisa y también todo se comprende. La mirada vertical de tu presencia me hace presagiar que durante mucho tiempo vas a serguir estando ahí. enmedio del jardín, observando nuestras pisadas y jugando con nuestras emociones. Sólo tu tienes el poder de hacerte diferente entre la capa verde del entorno y bajo el sombrero azul de las estrellas.

Ópera prima

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«Una gota de agua de mar no puede pretender que viene de un río: el mar es un todo homogéneo. De la misma manera todos los seres son uno; no hay un ser que no venga del alma y que no pertenezca al alma. Cda ser vivo es distinto y diferente. Pero si apartamos el velo de la diferencia, vemos la unidad de todos los seres»

Universos

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Para vivir con un ser vivo el espíritu también tiene que estar vivo. ¿Has intentado vivir alguna vez contigo mismo? Nos vamos alejando considerablemente de nosotros mismos porque ya casi ni nos conocemos. Somos el producto de un entorno que hemos hecho nuestro pero que renegamos a su vez de en lo que se está convirtiendo. El orden es la esencia misma del universo, el orden del nacimiento y también el de la muerte y sin embargo nos sentimos atrapados en nuestro propio orden sin sentido y que cada vez nos confunde más. Buscamos las respuestas, aún sabiéndolas, porque no nos gusta lo que vemos en ellas. No nos sentimos complacidos porque siempre esperamos más. El universo es como un oceáno en equilibrio perfecto y todo transcurre en sus tiempos y no cuando nosotros queremos que ocurra. Para vivir con nosotros mismos deberemos comenzar por entender lo que el ahora nos comunica. Si llegamos a él ya estaremos en el infinito.

Bajo cero

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Ya se van instalando las bajas temperaturas entre las flores y aún así éstas se resisten a no asomarse para contemplar por última vez el paisaje. Los días se hacen pequeños y las ilusiones crecen a diario a la par que los fracasos. Estamos subidos en un barco de incertidumbre que solamente las buenas intenciones y el saber estar en el sitio adecuado nos puede hacer subir hasta ese estado de confort y de comodidad que a veces se nos antoja ya tan lejano a nosotros. Todo fluye y todo se renueva, igual que esas flores condenadas a morir bajo cero pero que en su sueño invernal se nutrirán para florecer en primavera.

El ángel azul

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¿Tienen las plantas sentimientos? La vida anímica de las plantas es un constante arcoiris en el cual nos van mostrando nuestra influencia sobre ellas y lo que reciben de la misma naturaleza, como el sol, la lluvia, el viento. ¡Qué lejos estamos de todo aquello que que las plantas en su natural belleza nos pueden regalar! Hace mucho tiempo que estamos ocasionando un daño irreparable al entorno sin querer hacer demasiado caso a ello por no perder nuestros hábitos dañinos de disfrute desenfrenado y muy poco respeto. Es la violencia hacia lo natural. Pero¿qué es la violencia? La inatención es la principal causa del caos en el que está inmerso el mundo y nos estamos sintiendo orgullosos de ello porque se instalado en nuestras vidas de manera permanente. La violencia es el resultado del miedo. ¿A qué tenemos miedo? Una pregunta algo personal y comprometida que nos hará muchas veces avergonzarnos porque apenas sabemos como combatirlo. Nos negamos a todo y a todos para superar dicho miedo y terminamos pagándolo que aquello que tenemos cerca. Ese ángel azul que se halla en la vida anímica de las plantas quizás puedan tener mucho con decir, ya que estas al igual que las personas conforman el todo de ese mundo que denominamos planeta y al que tanto debemos. Pero no con violencia sino con respeto. Empezando por aquellos que se encumbran en organizaciones sin comprometerse con nada ni con nadie. El color de noviembre sale a los parques y jardines para encontrarse con los que verdaderamente encontramos en cada uno de sus colores una razón para que la vida siga siendo extraordinaria.

La pasión de comprender

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¿Estamos capacitados para comprender las cosas que a menudo se nos cruzan en el camino? Comprender no es fácil pero a la ver es muy sencillo. Solo tenemos que intentar no buscar el porqué de las cosas. En algunos casos existe ese porqué y aún así nos cuesta convencernos de su respuesta porque estamos demasiado concienciados, encajonados en nuestra manera de querer ver y no de ver lo que es.¿Cuántas cosas nos perdemos por esa manera de observar sin ver? La vida está formada de instantes minúsculos que pasan desapercibidos y cuando hayan cruzado el umbral de nuestra mirada tienden a desaparecer. Una fachada que al mirarla nos traslada a algún lugar en concreto. Son tantas las cosas que rubrican esa pared blanca con sus balcones en verde y sus ventanas cerradas. Hay vida en ella y tras las cortinas hasta podríamos crear un ambiente familiar. Sus macetas colgadas nos dan la opción de creer que se ama la naturaleza y bajo de ellas las ramas redondeadas de algún arbol de la calle que acompaña el diario ir y venir de las gentes que gustan de vivir la pasión de comprender.

Razones

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Su razón está ahí, el observar desde lo alto todo aquello que transcurre a sus pies. Quiere pasar desapercibido y no lo consigue porque en su conjunto suma más de un punto de fijación. Como testigos de nuestro tiempo se sienten los dueños de todo aquello que compartimos y que asu vez les hacemos partícipes. Su acción más positiva es el darse cuenta de que no es un compromiso con algo ni con alguién es una observación tanto interna como externa y en la que no existe ninguna dirección ni tampoco una respuesta. En su vivir diario está el aprendizaje que cada vez nos fascina más. Quizás en otras vidas fueron otros mundos u otras personas pero en el instante presente se nos muestran como esa razón que no necesita de respuesta. Esa cita con la vida que nos sorprende diariamente, esa belleza de las cosas que jamás gasta por mucho que las observemos. Ese saber hacia donde vamos sin olvidar de donde venimos. Ese fluir incesante entre el querer y el desear, ya que la voluntad solo es la cosa en sí.

Personalidad mana

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No nos acostumbramos a valorar el poder de las cosas más sencillas que nos rozan al pasar o simplemente cruzamos nuestra mirada con ellas. La vida anímica de las plantas va mucho más allá de esa frondosidad que nos deslumbra o la esencia que nos embriaga. En un mundo en el que las personas miramos más al suelo o quizás nos encantamos con las tecnologías más vanguardistas estamos pasando por alto demasiadas cosas que ahora, en los momentos difíciles, deseamos reconstruir a toda velocidad. La personalidad mana que toda la nauturaleza es poder hacia el hombre y nos arrollaría sin el menor respiro ante su expansión. En la sabia enseñanza que cada demostración nos hace valorar tenemos que concienciarnos que está ahí y que sin ella nada es perfecto, nada tiene sentído porque es ella misma la que nos proporciona ese sentido para vivir. No hacer de la tierra algo protegido donde solamente algunos puedan beneficiarse de ella sino protegerla y hacerla revivir cada día. Su poder es inmenso y la personal manera que tiene es la de darnos todo aquello que necesitamos. El fértil Valle de Aridane en la isla de la Palma llora hoy su desgracia pero algún día deberá volver a las manos de quienes la hicieron brotar. Esa tierra que foloreció con el dinero que enviaban los emigrantes canarios desde Caracas. Una tierra donde los palmeros fueron y son históricos defensores de la agricultura. Testigos de nuestro tiempo que hoy se ve silenciado por el rugir del volcán pero que desde las entrañas guarda el gran legado de confianza que muchos recibieron y que son los herederos de aquellos bolívares que llegaban desde Venezuela.

Nubarrones

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Los rayos del sol siempre encontrarán la salida para atravesar las nubes de la impaciencia y las sombras de la incertidumbre. Todos tenemos un equilibrio y aunque a veces se nos antoja haberlo perdido no sin embargo es lo que sucede. Los obstáculos no bloquean el camino, son el camino. Mientras que la luz se haga sobre un escenario sombrío, los nubarrones quedarán apartados por el valor de la búsqueda correcta y del renacer a nuevas esperanzas. Días de bruma y de ceniza que auyentan las esperenzas y merman los esfuerzos de quienes luchan contra las catástrofes naturales y aún así siempre quedará el resquicio para proteger un pequeño aliento. La blanca espuma festonea el mar haciendo del paisaje algo bonito y desde la costa norte de Tenerife se funden muchos deseos y esperanas frente al desafio que desde la propia naturaleza ya nos hace cómplices. El mañana volverá a y las nubes dejarán paso al cielo, testigo una vez más de la inconmensurable belleza de la propia naturaleza.

Tañídos

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Tañídos de campanas que nos alertan de muchas cosas. El lenguaje de las campanas hace revivir muchos momentos, olvidados o no, y que refulgen desde las entrañas de la cultura innata de los pueblos, de las ciudades. A veces sentirlas cercanas nos evaden de la tumultuosa vida que llevamos en las grandes ciudades y de la que no sabemos desprendernos tan facilmente. Pero con el contenido de su lenguaje podemos identificar muchas cosas, como las horas de cada día, sus cuartos o los avisos para el culto. ¿Cuántos de nosotros nos hemos parado bajo algún campanario o sencillamente las hemos tomado como guía para regresar a casa? En su tañido acompasado sorteamos cada instante nuestra manera de pensar, de hacer o de reír en algún momento importante de nuestra vida.

Tiempo de espera

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Ya no nos gusta esperar por nada. Todo tiene que ser de inmediato como si algo estuviése detrás de nosotros azuzándonos con una vara. Pero el tiempo necesita de su tiempo para poder existir y por mucho que nos pongamos a la tarea jamás se rendirá frente a nosotros. Es tiempo de espera porque la madeja de los dos últimos años vividos está enmarañada y no es posible avanzar en su camino hacia el resultado final del trabajo. Queremos saber más de todo y nos precipitamos por los conductos más oscuros e inseguros de la vida y además nos enorgullecemos de ser así. ¿Dónde queremos llegar con esa velocidad efímera que lo único que nos hace frenar un poco son las arrugas del rostro? Y además también buscamos esa eterna juventud cuando ya se ha quedado a años luz de nuestra actual realidad. Tiempo, el enemigo del hombre para todo y en todas las eras de la humanidad que nos cuestiona una y mil veces la nula capicidad que tenemos para frenarlo. Vivimos un tiempo de espera en un mundo de agitación constante contra el mismo hombre y su entorno. Ojalá todo fuese tan sencillo como apagar una vela o intentar que la curiosidad de un niño mirase hacia otro lado para no caer en las garras de lamentables y dañínos experiencias.

No dejar a nadie atrás

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Famosa expresión que está en boca de quienes tienen en sus manos todo el poder de decisión para crear un mundo igual y no tratar de hacer fortuna con el esfuerzo de muchos. Pero parece que ha gustado y mucho la sintonía de dicha frase y cada vez se va debilitando la idea principal de tal concepto. Aquí, en ésta sociedad a la que pertenecemos nos va muy bien el fingir porque cuando queremos nada nos lo impide, ni tan siquiera nuestra conciencia. «No dejar a nadie atrás» ¿qué significado tiene en realidad? La razón y la verdad salen ahuyentadas con tanta verborrea barata porque al final siempre quedarán atrás los que menos tienen. Esos a los que un día les prometían grandes bondades y una vida acomodada a cambio de un voto. ¿Pero la gente se ha olvidado ya de esas promesas o si han de ir nuevamente a las urnas actuarán de la misma manera? No me atrevo a baticinar nada ya que la mente es muy cambiante y si ello conlleva un pequeño sacrificio mejor lo dejamos como está. Y así seguiremos viendo los paseíllos mediáticos, los rifirafes entre los partidos, los insultos en el Congreso y las entrevistas monopolizadas de las cadenas de televisión. Ahora hay mucho más que hacer y no que decir porque los problemas son tan enormes que apenas sabemos como manejarlos. El «No dejar a nadie atrás» ya suena más a otros cuentos, chinos o no, pero cuentos y como tales no habrá que creérselos.