
«Nada ocurre porque sí», expresión que resume la idea de que todo evento tiene una causa o razón y no es producto del azar. Leucipo de Mileto (siglo VI a. c) sostenía que «nada ocurre porque sí» sino por una razón y por necesidad. El universo se explica por causas materiales y leyes naturales. Cusalidad, razón y necesidad. Todo en la vida es una sucesión de hechos que bajo la lupa del análisis responden perfectamente a causa y efecto. ¿Porque hay ente y no más bien nada? Los sucesos nos enseñan porque forman parte de la escuela de la vida y aunque a nuestro ego le resulta dificil de creer las cosas suceden en el momento justo, nunca antes ni después. La verdadera realidad está más allá de la mente y se puede ver a simple vista cuando nos liberamos de nuestros pensamientos y podemos controlar nuestros sentidos. «Un mundo es por sí solo un extraño hervidero de misterios entrelazados, propósitos y casualidades. ¿Pero dos) Cuando dos mundos funden sus alientos lo extraño se vuelve más extraño y pueden llegar a suceder cosas que pocas imaginaciones serían capaces de abarcar», (Tayni Taylor).
Los visionarios son personas que se adelantan a su tiempo capaces de imaginar o preveer el futuro gracias a su creatividad o intuición. Existen algunos que imaginan con facilidad cosas quiméricas y otros sin embargo que se adelantan a su tiempo o hacen visión de futuro. Julio Verne, Steve Jobs, ambos separados por el tiempo pero que sus visiones fueron las idóneas para cada momento. Cambiaron el futuro de la humanidad de forma radical iniciando un desarrollo en todas las esferas que la humanidad ha tenido y está viviendo ahora mismo. Han sido líderes innovadores y expertos que han impulsado cambios en tecnología, educación, sociedad etac. Vivir es el arte de ver las cosas invisibles. Tener una visión significa anticipar el futuro y establecer metas claras, pero también requiere disciplina y acción constante. «No es lo que mires, lo importante es lo que ves.»


mimando desde las tierras volcánicas todo ese buen hacer de sus gentes que buscan sacar lo mejor de ellas. Pero el otoño es mucho más para mí. En una tierra de contraste y donde la sabia naturaleza nos propone y nos impone cada vez más retos por nuestra poco dedicación para conservar el paisaje. Desde esos ocasos frente al Atlántico y con el respaldo apoyado a las cumbres que hoy verifican un pasaje que suplica, ante la inacción de quienes dicen pero no hacen. Otoño es como el espejo en el que se revierten los propósitos y se afianzan nuevos logros que en curso de otro año quizás hemos valorado poco volviendo nuestra mirada hacia las cosas superfluas que no nos convienen. Empezar esta nueva estación debería hacernos cambiar de traje igual que lo hace el bosque para renovarnos en la medida que no hemos sido capaces.

















