¿Qué incitó a aquella persona a despreciar a la hermosa fruta por tener una pequeña sombra sobre su piel? La fruta miró al individuo y se resignó a ser apartada. ¿Qué buscaba en ella, la perfección? Aún así entendió que su comportamiento no había sido el correcto y volvió a tomar en su mano a la fruta. Saboreando aquel manjar restituyó su agravió y dio muestras de satisfacción mientras la consumía. Seguro que mañana ya no se fijará únicamente en la perfección de su piel sino en el placer que le proporcionará al comerla.