La hucha se rompió

Las bravuconadas de la desesperación. ¿Cuándo nos vamos a enterar de que nada se regala porque sí? Al final hay que tirar de los que sea. De la hucha del chavalín, de los ahorros de la abuela o porque no de las arcas de la jubilación.  Y es que yo me hago la pregunta: si hay ahora dinerito para pagar al funcionariado sus extras y descongelar  sus nóminas ¿adonde iba a ir el dinero que según nos dicen se ha recaudado para que nuestra economía esté floreciendo? Si hay dinero no hay que violar los ahorros, pero cuando se trata de captar votos todo vale. Ese parné que ahora sirve para tapar bocas y comprar sonrisas estaba en algún lugar o ya tenía destino. ¿A quiénes quieren engañar? Mientras, las paredes de los hemiciclos y los tribunales callan secretos ocultos de corrupción siempre hay alguien que grita ¡sálvese quien pueda pero yo me largo con las alforjas bien llenas para el resto de su vida!. Porque es así, para los restos porque ni se  les ve ni se les espera. ¡Qué pena contemplar la cabalgata de mimos y de títeres en la que nos hemos ido convirtiendo! En las calles el clamor de los que menos tienen  sigue haciendo de España el país diferente de todos los demás. Allá por las tierras manchegas Don Quijote se alababa de sus hazañas con los molinos de viento y al fin y al cabo eran solo eso, molinos. En el siglo 21 todo parece haber quedado medio sumergido en una ciénaga de sinsabores, de silencios  y de investigaciones por concluir. Nada. Y en esa nada que nunca olvida está el futuro agazapado de una nación que se tambalea, donde ni las aguas del rio hacen ver la realidad que emerge de sus calles, familias, hospitales y colegios. Hoy la cuestión es otra ¿dónde estaba ese dinero que ahora parece fluir para tapar bocas , para comprar votos y los más triste de todo, para maquillar sonrisas? Si alguien lo sabe, que me cuente. España y yo estaremos muy agradecidos.

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Vencedores y vencidos

Alguien dijo en una ocasión;  “Nunca escribas sobre un lugar hasta que estés lejos de él”. Me pongo la tarea de hacerlo porque, si bien estoy lejos lo siento cercano por mi condición de europea. Vencedores o vencidos, ¿quién es quién? Lejos del bombardeo internacional de los medios de comunicación es hora de ser. Difícil decisión para quienes aún no están situados en el margen de todos los acontecimientos que hoy deciden el futuro de Europa. Este es un problema muy complejo y para indagarlo necesitamos una mente capaz de mirar, observar y considerar. Una mente científica que no falsee, que no coloree lo que está viendo. Una transformación en el proceso mismo de la mente. Todo conflicto en cualquier nivel de la conciencia, superficial o profundo, es un factor de deterioro. La estructura psicológica de nuestra sociedades esta  encasillada porque estamos impelidos por la ambición, adoramos el éxito y condenamos el fracaso. Esta es nuestra suerte y para eso hemos sido educados. Rebelarse dentro del molde es ser delincuente y eso es muy fácil de hacer. La verdadera rebelión está en comprender y no dejarse llevar por las innumerables influencias que están constantemente incidiendo sobre nuestra mente. La sociedad va  despertando y con ello  deshaciendo los patrones que se establecen desde arriba en beneficio de ellos mismos. Vencedores o vencidos, nadie debe calificarse así cuando  todos los miembros de una comunidad tienen el derecho a decir su futuro. Lo que no es justo es que sean siempre unos pocos los que impongan las condiciones según sus apetencias e intereses.

En verano las cabras tiran para la playa

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El muelle pesquero del Puerto de la Cruz sigue siendo un referente en el mantenimiento de la tradición del baño ritual de las cabras, que desde mediados de los años ochenta del pasado siglo, impulsó el recordado folclorista tinerfeño Chucho Dorta-“Benahuya”, un destacado defensor de la cultura aborigen de las Islas Canaria, cuyo legado se mantiene intacto. Rebaños de cabras procedentes de diferentes enclaves ganaderos de Tenerife se dieron cita en el entorno marinero de la ciudad turística, en la plenitud del solsticio de verano, a pocas horas de las hogueras de San Juan que alumbraron la noche más corta del año.

Fotos: R.B.