
La dignidad es la gravedad y decoro de las personas en la manera de comportarse.La dignidad o cualidad de digno, en latín «dignitas» se traduce como excelencia y grandeza. El valor inherente a cada ser humano en concreto por el simple hecho de serlo, en cuanto ser dotado de libertad. . No es una cualidad dotada por alguién, sino consustancial al ser humano. La educación desempeña una función importante puesto que es el auténtico ejercicio de libertad. «Todos merecemos respeto». Aunque tengamos diferente raza, color o culto. Nadie, y menos aún los gobernantes pueden situarse por encma de la dignidad de cada persona. a dignidad refuerza la personalidad y fomenta la sensación de plenitud y satisfacción. La dignidad humana es un valor y un derecho innato, inviolable e intangible de todo ser humano. «Saber cuándo retirarse es sabiduría. Ser capaz de hacer las cosas valentía. Alejarse con la cabeza en alto es dignidad». La dignidad no es valor útil ni es algo que pueda aplicarse. Es uno de los pilares dela equidad y la libertad. Los seres humanos no siempre nos tratamos como nos lo merecemos. Es una categoría en base a la cual nos pensamos y pensamos a los demás. También tenemos que tener en cuenta la dignidad de los animales como algo real y legalmente vinculante ya que son seres sufriente y merecedores de respeto.
Descartes definía «alma» cosa presente opuesta a cosa extensa. Alma o osencia eterna de cada uno de esos seres vivos y gracias ala cual estos tienen una determinada identidad. La mariposa era entre los antiguoa el emblema o la imagen del alma. El mundo está manteniendo una actitud xenófoga frente a los problemas que vive hoy la humanidad. Las corriente migratorias se han colocado en las primeras filas de y desde siempre se ha convertido en un problema de primer orden. Más aún en los tiempos que corren donde los espacios del mundo se compran y en los que no tienen cabida los no deseados. El espacio vital es sustraído por los ricos dejando al resto a merced de su suerte. No reconocemos a esos diferentes porque creemos que nos arrebatan lo nuestro. Esas almas son seres vivos que luchan por un futuro mejor y renuncian a todo lo que tienen no pudiendo escapar de su historia más de lo que uno puede escapar de su sombra. Buscando esa supervivencia racional de la que todos somos parte y en la que todos tenemos cabida. El hombre ha creado mundos de fobias contra los seres humanos enmarcando tragedias en las páginas de la historia. Hasta los libros tienen alma. El alma es aquello por lo que vivimos, sentimos y pensamos y el emigrante es aquel que deja todo lo que tiene por todo lo que espera.
Definimos consenso como acuerdo entre dos o más personas sobre un tema o situación. Una falta de consenso expresa disenso. No implica un consentimiento por parte de todos sino una aceptación en la forma de dirigir la solución. Pero fabricar un consenso es un error ya que solo los hombres de élite se erigen como los responsables y no deberían de tomar ellos solos las decisiones que incumben a la población en general. Según Walter Lippeman, «una revolución está teniendo lugar infinitamente más importante que cualquier cambio económico. Bajo el impacto de la propaganda, no necesariamente en el siniestro significado de la palabra, las viejas constantes de nuestros pensamientos se han convertido en variables». Durante el siglo XX la expresión consenso llegó a convertirse en un lema del sistema político español. Satisfacer las necesidades de todos. Todo método de consenso es deseable cuando es improbable forzar el cumplimiento de la decisión. Una democracia deliberativa refleja esa toda de decisión sincera de cada persona que subyace a toda buena toma de decisión por consenso. Hasta los «ents», esos viejos y sabios árboles vivientes de la novela «El señor de los Anillos», empleaban días discutiendo para la toma de decisiones como era enfrentar a cualquier contienda. Toda decisión a tiempo es importante. Aunque sea equivocada, ya que pude ser mejor que una tomada a la larga. Alinear urgencia e importancia. Porque la meta de un buen consenso es la unidad y no la unanimidad.