
ANDANTE, despacio, con tu silente compañía que a diario me brindas aunque no te vea. Pero ya hace mucho tiempo que tomaste mi manos y escribías por mí. Mi gigante, mi referencia, mi estímulo, mi paz. El pasado año abrimos juntos una ventana al mundo donde tu cara se dio a conocer y tu misterio es el referente de esta página. Ahora, en tu primer cumpleaños frente a la luz te miro y me pareces mucho más hermoso todavía.