
Nada es fácil. La vida serpentea como un río y a veces los desniveles se asoman a nuestros ojos desafiantes. Si queremos ver mucho más allá de lo que esta sociedad consumista nos impone descubriremos que necesitamos de ese sentido profundo de estar vivos. El río es como todo eso. Aparece por aquí y se esconde más allá y tenemos que estar atentos y no perderlo de vista. La mansedumbre de sus orillas recelan otras muchas virtudes que a simple vista no descubrimos, y aún así se nos muestran complacientes hacia nosotros. Río, caudal de agua que me reflejas y te reflejas en mi cuando te miro. Quizás en un instante trate de disculpar mi respeto hacia tu presencia, pero muy pocas veces lo consigo porque no soy lo suficientemente fácil de creer como todo aquello que me gustaría fuese cierto.