
Cordillera del Himalaya
Llevando sobre nuestras espaldas la mochila de nuestro pasado nos olvidamos de vivir esas nuevas sensaciones que se despierten en nuestro camino. A veces es conveniente dejar atrás toda esa pesada carga y como si se tratase de empezar a caminar de nuevo encontrarnos en ese sedero no descubierto que nos proporcione otras maneras de vivir. Allá a lo lejos palpitan todavía esos reflejos de cristal que un día no lejano brillaron frente a mis ojos. Un antes y un después al atravesar esas cordilleras inmensas donde el hombre se pierde y la razón se reconquista. Donde nuestro ser interno evoca para nosotros ese cambio que necesitamos y a veces nos negamos a realizar. Lo no medible, lo no palpable es lo que nos hace y nos conduce hacia otras esferas. La continuidad de ese viaje depende de nosotros mismos y la sabiduría que de él tomemos será la riqueza que nos forme como mejores personas.