Septiembre

Ya hemos entrado en el otoño meteorológico. Preciosa estación en la que conservar los bonitos recuerdos de esos días de asueto y diversión que tanto nos gustan pero que a medida que los años pasan se van distorsionando en nuestras memorias. Aún así se trata de un legado irreemplazable en el que los olores y las luces siguen dibujando los renglones de nuestra vida. Las chimeneas están a punto de encenderse y las metas establecidas para conseguir nuestros propósitos han viajado con nosotros en busca de ser realizadas. Otoño de luz y de brisa cálida en sus ya cortas tardes que emergen en nuestra cotidiana vida hasta alcanzar ese refugio de un cercano invierno. Estación del cambio y de la sanación ya que nos iremos despojando de todo aquello superfluo, igual que los árboles, para convertirnos en nuevas expresiones, nuevos sueños y también nuevas esperanzas. Mientras el carbón se almacena junto a las chimeneas en mundo se despereza de esa tórrida siesta de un estío singular en la que todos hemos sido protagonistas y jueces de nuestro propio destino.

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