
Discreto y continuo como el mar de las calmas. Apenas hace ruido y sin embargo todos le esperamos. Su luz, su brisa y sobre todo su saber estar entre el verano y el otoño. Octubre que nos lo ha traído la luna de las cosechas y que a su vez nos traerá el cambio horario ya en su decaída. Aún vuelan los pájaros sobre el mar y los amaneceres se visten de rosa para nosotros porque la caída de las hojas se va a hacer esperar un poco más debido a eso que llamamos cambio climático y no tenemos ni la más mínima idea de como frenarlo. Todo eso nos lo trae Octubre con su llegada. Las ventanas de los colegios se abren y los sueños se expanden desde las cornisas de los balcones. Discreto y continuo como el agua del mar frente a las costas de Tenerife me hace un guiño con cada puesta puesta de sol y que a su vez imprime en cada una de mis palabras experiencias bonitas. «Los hombres olvidan siempre que la felicidad es una disposición de la mente y no una condición» (Locke)