Ocurrente

Muchas veces nos paramos a pensar en hacer algo que se salga de lo corriente. Por muchas vueltas que les damos terminamos haciendo casi más de lo mismo. El mar es ocurrente y también la propia naturaleza ya que ni uno ni tampoco la otra piensan demasiado en sorprendernos porque la admiración llega sin avisar. Bañadas por el mar Cantábrico sus playas se desdoblan ante el ojo del asombro que hasta ellas llega. Ocurrentes a la vez que picaronas se envuelven en ese misterio que, salvo los más observadores y sensibles ven en ellas Otros pasan sin dejar constancia de ello. Las personas también suelen ser ocurrentes en su manera de ser pero son más las veces que construyen dichas ocurrencias que la inocente mirada de la naturaleza. Escribir con nuestra huella sobre la arena de la playa es experiencia con la sensación de encontrarnos frente a esa diversidad innata de la propia sencillez.

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