
No todos pueden tocar el cielo pero sí imaginarse una vida mejor. Alejar los problemas e intentar solucionarlos es una tarea ardua y penosa. Hoy en día todo tiene un valor preestablecido y si no estás convencido de tus posibilidades se te viene el mundo abajo. Hay que entender que no todo tiene las mismas soluciones ni tampoco todo se mide con la misma regla. Pero estamos agobiados porque no queremos quedarnos atrás y forzamos la máquina de nuestro sistema natural hasta hacerle daño. Todos podemos tocar el cielo, solamente que a unos les es más fácil que a otros. Hagamos una pregunta: ¿sabemos en realidad que cielo queremos tocar? No es fácil porque nos acomplejamos al ver que otros pueden hacerlo antes. Sin embargo no desesperemos y encontremos la razón más acertada que nos hará llegar a él. Porque el cielo no está tan lejos. Son fechas en las que queremos regalar un trocito de cielo a nuestros seres queridos. No comprometamos nuestra existencia con el valor de las cosas. Todo puede llegar a estar a nuestro alcance.