
No fue necesario colgar un atrapa sueño de la ventana. Todo sucedió porque sí y con gran desesperanza hoy nos sentimos engañados. Mientras dormías las malas mañas fueron socavando un entramado oculto en el que nadie podría ni siquiera imaginar. Pero sí la imaginación de aquellos que cerraron nuestras ventanas para que estuviésemos separados del mundo. Con la vida y con la esperanza de las personas no se debe jugar. Nos separaron del mundo bajo la amenaza del contagio, de la muerte y de la desinformación. Seres obtusos que no creen en nada ni tampoco en nadie solamente en ellos mismos y en sus intereses. Lo mismo ocultaban la verdad como nos inculcaban el temor a lo desconocido. ¿Qué pasó en España durante aquel ilegal confinamiento al que nos sometieron? Ahora la verdad de todo aquel entramado rocambolesco se abre frente a nosotros como las bocas de una ciénaga maloliente en la que nadie quiere mirar y muy pocos reconocerse autores de la misma. Miserables contadores de dinero ajeno del que nadie dio su uso apropiado (salvar vidas) solo engrosar sus tarjetas de crédito. Mientras dormíamos se contaba el dinero y se hacía caja. Algunos llegamos a intuir que nada bueno se estaba cocinando y por desgracia acertamos. ¿Por qué Luces de Bohemia (Valle Inclán) nos define tan claramente todo esto? Porque exponen la hipocresía y la decadencia moral de la sociedad española de la época y que siguen resonando en la actualidad. Como si nada pasara proclamamos a los corruptos y ensalzamos a los terroristas. Es el acontecer ocioso de un pueblo que no ha sabido imponerse al yugo de sus políticos y a defender su razón de ser como humanos, ciudadanos y personas con conciencia propia.