Azahar

El aire puro de tus extensas cosechas hacen de ti la sinfonía del tiempo. Un tiempo de antes y un tiempo de ahora ya que permaneces con tu cara al sol saciándote de su singular belleza. Entre naranjos y junto al mar extiendes tu amplitud hasta esos puntos recónditos donde aún quedan risas, tardes de verano y noches de intensa calma. Reconocerte es ya un privilegio pero también una vuelta atrás en el tiempo donde aún hoy existen la diversidad de tus sabores. Azahar, esencia de una tierra enamorada del mar, de sus montañas, de sus lagunas y de su arte. Allí se encontraron la pluma de Vicente Blasco Ibáñez y el pincel de Sorolla en ese vals de un tiempo que no muere porque seguimos sintiendo, escuchando y saboreando sus matices en el lienzo multicolor de la tierra valenciana.

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