
Podríamos comenzar este relato diciendo que en el mes de mayo del 2019 dos pequeños dragos nacidos en el Puerto de la Cruz, Tenerife, decidieron viajar hasta Castellón. Querían conocer aquel paisaje y si se aclimataban a él pues allí se quedarían. Uno de ellos, el que decidió irse a vivir a Valencia se le veía bastante resuelto y se acomodó enseguida a su nuevo hogar. Pero el que pensó vivir en Onda, Castellón, no tuvo la misma suerte. Entonces el drago que vivía en Valencia decidió trasladarse y ocupar el vacío que había dejado su compañero. Encontró un lugar precioso en una casa rodeada de jardín y llamada «La generala» para vivir. Toda una acción de bondad por parte de quienes facilitaron su traslado. Visitar al drago se ha convertido en una visita puntual hasta la finca, donde los árboles, jardines y el entorno hacen que el pequeño drago vaya creciendo feliz.
