
Dicen que el hombre no atrae aquello que quiere sino aquello que es, porque el autocontrol prudente y cauteloso es el origen de la sabiduría. Contemplar el mar embravecido de Finisterre no brinda la respuesta y la reflexión de que la vida no es solo para pasarla, es para alcanzar un lugar que está en lo profundo de ti. Muy cierto. La soledad muchas veces nos asusta y nos inquieta e intentamos hacer lo posible por estar acompañados aunque esa compañía sea nociva. Pero si aprendemos a habitarla y a ver en ella el lugar donde encontrarnos a nosotros mismos, será como ese mar embravecido que se abraza a la costa para permanecer en ella. El instante decisivo de la evolución humana es perpetuo.