Discreto y continuo

El mar en su desplegar de formas y matices observa discretamente. Como las gaviotas azules que expanden sus alas sobre él ofreciéndonos el más bello de baile con el sonido de las olas. Mientras las arenas están todavía húmedas de toda la noche el despertar frente al paseo es infinito a la vez que insinuante. Sobre ellas han dormido infinidad de estrellas en su largo recorrido de hemisferio norte al hemisferio sur y a penas han dejado su huella. Saben como respetar el entorno para que otra noche les invite a reposar. Las algas forman senderos recurrentes para que nuestros pies se sientan animados a caminar junto a ellas en esa playa distante que culmina frente las maridas de quienes se paran y observar. Y también será el mar el que acoja las lunas de este mes de agosto que ya nos deja su tarjeta de presentación. Llega cargado de lunas y de lágrimas. Unas en el cielo y otras producidas por la inhumana reacción del hombre frente a las guerras, a las emigraciones y desafortunadas acciones sociales que están dividiendo al mundo. El pretérito y el futuro están en nuestras manos y tenemos la responsabilidad de hacernos cargo de ello en un aprendizaje infinito.

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