Zona cero

Seguramente esta imagen nos hace pensar. Pero aún así contemplamos al mundo desde la barrera sin apenas reflexionar sobre la magnitud de fragilidad de nuestra existencia. Hablamos de misiles como si hablásemos de potencias inocuas que se usan para amedrentar a todos sin cualificar las consecuencias. Y detrás de todo esto están los gobiernos. Los únicos que se benefician de los trabajitos de producción y negocio que todo este entramado conlleva. Al final quienes pagan son los que menos están implicados en ello. Se habla de genocidio y a veces hasta podrían quedarse cortas dichas afirmaciones, porque si de matanzas hablamos nadie está impune de ello. La existencia humana se ha revirado contra ella misma y en cada rincón del planeta brota un hilo conductor de devastación, venganza y ese «si tú me atacas, yo lo haré más fuerte». Si buscamos explicaciones no las encontraremos jamás porque no hay explicación para tanta soberbia, demasiada hipocresía y un negocio de maldad en el que nadie va a salir beneficiado. Hoy el mundo está en esa zona cero de incertidumbre, miedo y meradas hacia otro lado. Sacos de mentiras y ese tira y afloja que tantos utilizan para vanagloriarse de sus sucias artimañas. Mientras el mundo se tambalea frente al mismo mundo que lo habita otros se entrecruzan palabras de descrédito y juegos sucios. Contemplaremos esa zona cero cuando la civilización se relaje y tal vez entonces nuestro destino se vea entre los escombros.

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