
Ya da lo mismo ocho que ochenta porque todo está bien. Cuando los despropósitos imperan y los juegos de mesa y de pacto sazonan a diario nuestro futuro no podemos hacer balance de la famosa frase: «España va como una moto» porque ya las piezas no encajan y las cuentas no cuadran. España está en venta aunque no lo veamos o no queramos verlo a nuestra manera y nuestro pensamiento. Como una subasta al aire libre para que se lleve la pieza el más listo como es natural. Vivir al máximo es como hacer puénting teniendo los pies bien atados a la soga, pero hay sogas que no se aguantan por el descrédito, el deterioro y una falta imperiosa de hacer bien las cosas. Cuidado presidente que los kamikazes también se estrellan y la diversión puede salir muy cara. España es un puzle para Europa y también para el mundo que ya ve el normal encuadre de sus fichas.