Que siga la música

Que siga la música y no dejemos de bailar. Todo se cura con una fiesta a pesar de las lamentaciones diarias de esta crisis social y su debilitamiento. Desintegración institucional y demasiados puntos a tener en cuenta en esta escalada del deterioro de los valores éticos de nuestra sociedad. La música sigue y barniza muchas de las cuestiones que a diario florecen y desgarran la humanidad del ser humano. Apariencias preparadas y empaquetadas donde las mentiras diseñan promesas y carpetazos a las verdades que hoy por hoy solamente son tachadas de «bulos» por no decir verdades. A medida que esta tela de araña se va haciendo más y mas grande parece que la música es el único eslabón de este documental de horror que muestra el lienzo depravado de nuestra sociedad. Y la música sigue mostrándonos el lado más cálido del hombre. Las fiestas se viven al margen de la actualidad pero también se pespuntan entre las generaciones que hoy por hoy solo desean vivir el momento. Mientras los desfiles y los pasacalles comienzan a colorear las calles en este tiempo de carnaval la historia de los pueblos seguirá inmersa en informes, grabaciones y delitos por juzgar. Ritmo y armonía al unísono de un futuro tan incierto como un tiempo de carnaval.

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