¡Que vivan los novios!

San Valentín viene a visitarnos un año más y cada vez lo encontramos más insustancial e irrelevante. El amor por el cual este divertido Santo apareció en nuestras vidas se ha ido desvirtuando para dejar paso al negocio de muchos que han visto en este día un motivo para la obligación de regalar aunque apenas creamos en ello. Bonito sí, pero a la vez ya nada tiene que ver con el verdadero «amor» porque éste no necesita de recuerdos ni aniversarios. Únicamente de continuidad, respeto y admiración. Cosas como así que ya no están en nuestra agenda diaria, ni en nuestras redes sociales porque la monotonía es contraproducente y manipulable. Ser más reales, más conscientes y valorar los pequeños detalles del día a día no necesitan de fechas ni de compromisos. Y » para siempre» suena perfecto contigo a mi lado»

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