El sueño americano, el sueño europeo, el sueño de tantos y tantos que ahora se ven excluidos de los beneficios que las sociedad pudientes ofertaban. Las dos caras de un futuro que ya se consolida como la mayor caída en las sociedades avanzadas. Salvo algunos pocos que todavía mantienen su entorno a costa de tantos y tantos que ahora bucean entre catástrofes, guerras, pandemias o hambruna. En los márgenes de la sociedad dibujamos todo aquello que no queremos ver y sin embargo los hemos ido diseñando a nuestro antojo. Decisiones mal tomadas y egoísmos mailtencionados que ahora supuran desde lo más hondo de la civiluzación. Ahí estamos y nos consideramos buenos a la hora de ayudar de boca para fuera y a crear submundos en esos mundos ya manipulados, para no perder un ápice de nuestras ganancias ¡Que lamentable es ver a la humanidad carente de principios, de voluntades transparentes y de retos con fines de progreso y bienestar! Miramos al mundo igual que hace unos días contemplábamos a la Luna. Visto desde lejos resulta todo bellísimo pero la realidad se pinta más oscura que esa cara que fuímos a descubrir y que sin lugar a dudas entendimos por su naturaleza y trascendencia científica. La distancia está solamente en el corazón los hombres que todavía no han podido llenar esos cráteres de vaciedad y deshumanización. ¿Dónde está el reto de los grandes si la tierra por la que pisan esta embarrada en la destrucción y la separación? En los márgenes de esta sociedad solo podríamos escribir «lamentable». Tal vez ese camino a través del espacio pueda llenarse con buenos propósitos algún día. .