EN LA SOLEDAD DE LA MONTAÑA

DSC00118.JPG

Las montañas ciñen sus esbeltos cuerpos ante la inmensidad de un estío que se avecina En el transcurrir de las horas elevan sus cabezas como queriendo enamorarse de un cielo en azul. El macizo rocoso de la montaña de Montserrat se enaltece de su emblemática figura frente a la mirada atónita de quienes hasta allí llegan. Como diminutas hormigas el hombre trata de acceder a lo más alto mientras que un sol presuroso de la tarde intenta esquivar tal feliz hazaña. ¿Qué le sucede al ser humano que siempre quiere llegar a coronar las cimas más altas de la tierra? Antes de plantearse nada cabe descubrir el impulso de ese deseo. Esa búsqueda que tiene siempre un motivo y es a su vez el principal escollo con el que se ha de enfrentar el individuo; es él mismo. Todo ese acto se convierte en su máxima representación y limitación. El ego no es una entidad de hierro formada de una sola pieza, todo lo contrario, un rompecabezas en el que muchas piezas no encajan. Desde la comprensión de uno mismo hay que saber investigar las razones y orígenes por las que el ser humano siempre trata de alcanzar ese máximo en  donde lo real se convierte en cierto y la verdad es su eslabón más importante.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s