Estamos muy acostumbrados a lanzarnos al agua sin fijarnos si el momento de hacerlo es apropiado o no. Muchas son las banderas que ondulan en las playas de todo el litoral pero siempre tendemos a nuestra apuesta por ser más papistas que el Papa y hacernos a la mar sin comprobarlo. Las costas de nuestras islas se ven a diario por estos días del verano salpicadas de noticias trágicas que en buena medida se hubieran podido evitar. Estar de vacaciones e ir a la playa no quiere decir que siempre esa playa sea la apropiada para darse un chapuzón. El mar tiene sus movimientos y con ello sus mareas, pudiéndonos engañar considerablemente aunque nos creamos los más más valientes y los mejores preparados. Los vigilantes de la playa son gente preparada para dichos trabajos y los cuerpos «rambo» son los más vulnerables a los accidentes, ya que creen sabérselas todas. Dejémonos de tontas banalidades y observemos siempre a esa bandera que nos aconsejará cual es el mejor momento para disfrutar de la playa y del baño.