España, en estado lamentable

Mientras los días pasan y las desfavorables noticias ilustran los diarios del país, muchos tratan de escurrir el bulto frente a las miradas que le señalan. Comerciar con la vida de las personas es uno de los delitos más graves a los que nos enfrentamos tras salir a la luz las conductas de quienes pretendían salvar al país de una pandemia y engordar sus alforjas con el dinero usurpado indebidamente de las ayudas europeas para tal fin. ¿Quién tiene en su cerebro tanta maldad? Me siento incapaz de comprenderlo pero a la vez condeno a aquellos que jugaron con la vida de los demás, porque a ellos seguro que nada les faltaba. Y eso sin añadir al carro de la compra las enormes mentiras de un confinamiento ilegal que a día de hoy pocas respuestas se han podido verificar. Mientras observamos al país, a nuestro país España, en un estado lamentable de deterioro social, conductas agresivas y todo un largo camino de desventuras, improperios y falta de humanidad, la vida sigue. Pero ¿de qué manera sigue? Construyendo un futuro de cristal con pies de barro. A unos les vuelve locos pasear en «chalupa» homenajeándose con mariscadas y haciendo las cuentas de los beneficios mientras compran chivatos innecesarios y carniceros a sueldo. Todo vale en este país que se encuentra en un estado lamentable al que gustan venir a beber y a montar guerrillas callejeras porque en sus países de origen estarían todos tras las rejas. Pero aquí todo es posible. A parte de que ya pocos nos creen y solamente nos buscan para traer emigrantes en patera, prófugos de la justicia y algún que otro oligarca ruso que llega, compra y hace su negocio. En este estado lamentable que cada día vemos pasar frente a nuestra ventana consumimos nuestra vida. Una vida que a veces le damos muy poca importancia porque no elegimos adecuadamente a quienes nos condenan ni tampoco sabemos plantar cara a quienes nos cortan de libertad. Yo siempre he dicho que España es el único país del mundo donde los libros de reclamaciones están en blanco. Por algo será, ¿no creen?

Deja un comentario