Esperanza

A veces vivimos días alegres pero otros aparecen días muy tristes y nos desesperamos al contemplar esa sombra gris que nos envuelve. Elijo «esperanza» para iluminar ese entorno de luz y de sombra que a todos nos ha tocado vivir. El mundo se halla inmerso en un túnel de oscuridad y violencia que no sabemos hasta donde podrán llegar nuestras miradas y en qué dirección. Recordar es volver a vivir. Pero no siempre ese recuerdo ha de hacerse desde el escalón de la tristeza sino desde la puerta a la esperanza y hacerlo nuestro con todas sus tonalidades. Mirar al mar y encontrar en el ese sendero azul de la esperanza que alivie los días oscuros y enmarque muchos de nuestros aprendizajes. En todo hay un destello de reafirmarse aunque en su recuerdo nos intente hacer revivir amaneceres perdidos, risas olvidadas e instantes de añoranza y de refugio. Esa esperanza que en lontananza culebrea sombre anchos mares y horizontes de siluetas que a pesar de los años siguen ahí como faros en los días que el mundo va escribiendo la historia. Un antes y un después al que no podemos poner final porque solamente la razón tiene la llave para ello. Día 11 de marzo del 2004, veinte años después.

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