Cielo y tierra

Asomarse al mar desde la bahía de Santander en abrazar ese rincón único y acogedor que la costa cántabra nos brinda. Quizás ese velero se siente atraído como yo por sus aguas, sus gentes, sus reductos culturales, y esa ventana al mundo de navegantes, escritores y cómo no, pintores que han sabido dibujar lo que el ojo no ve pero sí lo que se siente ante un lienzo lleno de contrastes. Me asomé una vez más a su bahía y escuché al Cantábrico decir que hay que volver siempre con el alma dispuesta para sentir ese instante mágico entre el cielo y la tierra.

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