
Si nos paramos a pensar en el camino de la vida no estamos solos. Existen las personas que nos protegen y nos ayudan, condicional o incondicionalmente, y los árboles. Éstos no nos fallan nunca. Podrán confundirnos algunas veces por la idiosincrasia del paisaje pero jamás con la intención de producirnos algún daño. Sin embargo el hombre no ha sido muy respetuoso con ellos e incluso ha tratado de eliminarlos. No cabe duda de que en los árboles se encuentra gran parte de nuestra existencia porque nos proporcionan la madera, la resina, los frutos y sobre todo que nos dan cobijo. ¿Estamos concienciados de que son una parte muy necesaria para la vida? Yo me atrevería a decir que muy poco. El fuego es su mayor enemigo y por eso es el hombre el verdadero ejecutor de esa matanza intencionada que cada vez se extiende más por nuestro planeta. Somos capaces de ir a la luna y sin embargo no somos capaces de responsabilizarnos de ellos. Los guardianes del camino deben estar considerados y respetados por el hombre. Cuando seamos capaces de revertir sobre la naturaleza un uno por ciento de lo que ésta hace por nosotros podremos considerarnos adultos y responsables.