Sublime

La grandilocuencia abarca el estilo sublime de las cosas. Eminente, excelso desde la “Teoría de los estilos” es la designación del más elevado o grande de éstos. Lo sublime bien unido también al silencio. Ese silencio que habla en sentido elocutivo. “Los ojos tienen campo para espaciarse en la inmensidad de las vistas y para perderse en la variedad de los objetos que se presentan por sí mismos a sus observadores” (Joseph Adisson). Pero también lo sublime es esa categoría estética que consiste en la grandeza unida a la belleza y capaz de llevarnos a ese más allá de lo racional. ¿Nos hemos parado en algún momento de nuestra vida a percibir esa llamada de atención? El tiempo pasa tan rápido que no nos percatamos de lo sublime y nos estamos perdiendo tantas cosas. Ese reencuentro o redescubrimiento del estado más perfecto que nos aportaría la grandeza de cuanto deseamos pero que no sabemos como ni donde encontrarlo. Vivimos mientras nos renovamos porque la vida no es significado; la vida es “deseo”.

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