
Se me antoja tanta vulgaridad al escuchar las noticias y los presagios que de boca en boca deambulan por los pasillos de la información. También de las calles y todavía a fecha hoy no hemos sido capaces de centrar nuestra atención con ese diálogo con contenido y sapiencia que todos necesitamos escuchar. Navegamos a velocidades de vértigo y la mediocre visión que damos se enquista en un ir y venir de argumentos soeces e imágenes ególatras pero sin consistencia alguna. Nada sabemos de todo lo que intentamos imponer a los demás porque no somos capaces de hacer una introspección y evaluar todo aquello en lo que hemos fallado. Burocracia barata y mediocre en una cerrera sin fin y con pocas normas de respeto hacia quienes son los que esperan escuchar una verdad y que esta se cumpla. Avanzar sí, pero no solo para aquellos que hacen de sus campañas un instrumento de doble filo. Compromiso muy poco o casi nulo porque saben a ciencia cierta que nada van a perder y que la «rositas » les esperan al final de cada legislatura. Enriquecidos hasta las trancas y lo que sobre a repartir. Mediocre visión de un futuro que se me antoja borroso. Al final quedaremos varados como esas algas y esas piedras de los estuarios de los ríos de la vida y de la historia. En un viaje sin faro hacia donde la marea nos arrastre. Decisión, valor y afrontar una realidad, aunque no nos guste, pero por favor un cambio, aunque nos duela.