Rocas negras

Huele a mar, a julio pero sobre todo a agua. ¿Podríamos ser capaces de entender que con nuestros hábitos de mala conciencia estamos llevando a términos demasiado peligros nuestra salud? Yo creo en la conciencia humana pero ahora más que nunca dudo de ella. Se oscurece el horizonte que unos meses atrás veíamos como algo tan manravilloso escuchando música y haciendo de cada día una disciplina que ahora poco nos deja en evidencia frente al mundo. El ansia por volver a esa normalidad que todos entendíamos como el final de una tregua contra el virus ya nos pasa factura. No somos más que unos desgraciados frende al poder de la naturaleza que nos está advirtiendo de nuestro fracaso anunciado. La agresividad, la mala educación y el desenfreno provocados por el alcohol son los condicionantes que nos están volviendo hacia atrás. Mientras, el mar continua dando besos de sal a las negras rocas y parece ignorar esos actos inmaduros que a diario salpican el bienestar social. Ojo que la ignorancia es el mayor de los desprecios y al final todo llega. No nos creamos invencibles. Unicamente con nuestra conducta solo llegamos a ser miserables.

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