Los duendes del mar

La bravura del mar enamora pero es su duende el que pone las directrices de su sabia presencia. A veces nos obligamos a pensar y a sentir lo que supuestamente deberíamos pensar y sentir obturando de esta manera nuestras verdaderas emociones. No cabe duda de que pararse frente a esa colcha de encaje blanco, con su vaivén y su susurro nos llena de satisfacción aunque sabemos que entraña su verdadero mensaje. La vida que vale la pena vivir implica correr riesgos, unos por necesidad y otros por el deseo de aventura, ante la imperiosa decisión de buscar emociones fuertes o encontrar un futuro diferente. Salir de la segura cárcel de lo que siempre fué así y saltarse el guión que otros escribieron para nosotros. Nacemos para cambiar. Los seres humanos somos proyectos inacabados que se reescriben constantemente. Lo mismo que aquellos que buscan la realización de su proyecto escalando las más altas montañas del mundo. La vida es un intento constante de regulación. Sólo quienes se arriesgan a ir más lejos podrán saber lo lejos que pueden llegar. Existir es un hecho, vivir es un arte y cada uno lo crea según sus ambiciones y también su valor a ir más allá de lo que ven sus ojos.

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