
El silencio es el gran arte de la conversación. Estamos muy poco acostumbrados a dejar que nos hable el silencio. Sentimos miedo de él y sin embargo muchas veces lo sentimos tan de frente que apenas podemos reaccionar. Cuando las palabras mueren los ejemplos nos arrastras, nos confunden. Solo aquellas criaturas que entienden ese silencio son capaces de abrirse a esa luz que apenas escuchamos, que tan poco sentimos. Hacer ruido es la actitud más agobiante y necia que un ser puede mostrar frente al vacío de su mensaje o el encubrimiento de sus actos. Las cosas no cambian, cambiamos nosotros. La conciencia es el potencial para manifestarse. Una danza de luz en ese silencio enriquecedor que nos juzga y también nos cuestiona. El origen de toda manifestación. No hay realidad sin tiempo. «Cuando las voces suaves del silencio se mueven, su música vibra en nuestra memoria». Lamento; la expresión de un gran sentimiento fuertemente negativo que artísticamente se refleja de forma apasionada