Transparencia

Que límpias se ven las playas tras este letargo de la humanidad. No se daba cuenta de ello y seguía vertiendo en ellas tanta busura que ya nos había acosumbrado a habitar con ello. Se no va la vida a hora por llenar nuevamente esos lugares de playa o de montaña simplemente porque estamos de vacaciones. Nos encontramos tan agusto siguiendo siempre haciendo las mismas cosas que ya ni tan siquiera tenemos el don de distinguir lo que nos conviene o no. Tras este mega-aviso de esta naturaleza a la que hemos dañado considerablemente nos sentimos un tanto coartados a la hora de ir a la playa con todas esas medidas que hay que cumplir. Pues entonces nuestra mirada se vuelve hacia el monte. El turismo rural impone y parace que lo hemos descubierto ahora. ¡Horror! señores porque muy pocas veces sabemos medir nuestra capacidad de respeto hacia el medioambiente. Y el campo está en peligro. Nos sorprenderemos muy mucho si todo vuelve a quedar impoluto como antes de recibir las mareas humanas. Ya hablaremos y nos congratularemos por ello sie el respeto, el civismo y la responsabilidad se hacen patentes en estas vacaciones. Cuando asfixiamos nuestro entorno no podremos pedir explicaciones al vecino.

 

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