El vuelo de la gaviota

Vuelo de una gaviota solitaria

Unas gaviotas sobrevuelan el océano/ Rafael Ben-Abraham Barreto

De gris está vestido el mar. Ya no resplandece como el estío pero la gaviota continúa  emergiendo desde las olas. Bailando un vals con la sintonía del viento. Allá lejos queda el horizonte huérfano de veleros y en las rocas ya no se escuchan cantos de sirenas. Remontando esa línea que nos separa de otros lugares debemos tratar de encontrar el equilibrio, erradicar  la mentira y ahuyentar la sinrazón de voluntades enfermizas que nos superan a diario, haciéndonos vulnerables ante cualquier arrebato de locura. La realidad e Europa se distorsiona en un lienzo cargado de dudas, compromisos y acuerdos alimentados todos ellos por el afán de poder. ¿Es que no existe ni un sólo motivo por el cual el hombre no trate de aprovecharse del hombre? Mientras, la gaviota seguirá volando sobre barcos anclados en los puertos sin poder llegar a su destino. El mar sigue gris y en su salada tristeza nos ronronea que estamos viviendo despaldas al mundo, porque a penas nos damos cuenta de que el mundo somos nosotros mismos.

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