1453

En el año 1453 la caída de Constantinopla selló el fin de Bizancio y marcó el inicio de una nueva era. Según dijo Platón «los únicos que han visto el final de las guerras son los muertos». Y el mundo continúa girando y creando entornos de destrucción y muerte. Así se coronan los que nunca van a la guerra sino que las dirigen desde sus atalayas de poder. Primavera recién estrenada. El principio del fin no es una historia de buenos o malos. Las guerras consolidan el aspecto más miserable del ser humano. Constantinopla, una ventana que cerró e la historia. «Junto al árbol carcomido mil flores reverdecen, junto al barco hundido mil flores se pasean» (Tao). Una nueva era se está fraguando en el mundo. Con sones de apocalipsis y mentes pensantes que elucubran ¿nuevos amaneceres? o destrucción total de la humanidad. Que cada uno saque sus propias conclusiones.

Bajo el resplandor

La noche se estrenó como una novia susurrante bajo el resplandor de aquella tormenta. 24 de marzo Canarias estaba observada por el mundo en la ánomala situación atmosférica que vivía. Parece que no existen las tormentas ni tampoco las borrascas pesadas como lo ha sido Teresa que sin lugar a dudas a marcado la excepción. Bajo ese cielo a punto de cerrarse al día las descargas elétricas de los rayos dibujaron durante muchas horas la silueta del mar. Un mar que se vestía de tristeza y de rabia levantando su oleaje desafiante frente al poder del hombre. Nadie podía deterner el proceso que envuelve una borrasca como la que ha sacudido el archipiélago. Menos mal que los alísios sabrán volver a nosotros haciendo de este encuadro de la geografía de España el lugar «afortunado» al que pertenecemos. Eso sí, sin olvidar al gigante bajo su espesa capa de nieve que contempla y susurra a la vez que vigila.

La guerra de Trump

La guerra siempre ha sido un tema que ha sacado mucho rédito a aquellos que gustan favorecerse de las desgracias y elevarse en pedestales de barro para contemplar al mundo desde arriba. Siempre hay algo en la vida si estamos dispuestos a explorarla como un misterio sagrado. El poder y las creencias incitan a ellas. La vida y lo que crees están determinados por la conciencia de los que necesitan creer porque carecen de la misma. Hemos visto multitud de guerras desde que el mundo es mundo y todas ellas han terminado de la misma manera «haciendo daño». Hoy observamos una manera nueva de cometer este conflicto. Ya no se trata de honor, ni tampoco de justicia, solamente impera el poder de la destrucción. La guerra de Trump es el más claro ejemplo de tener para destruir. No importa el costo solamente impera el ser considerado como el único que es capaz de lo que está haciendo. Enfrentar al mundo contra el mundo. Al hombre contra el hombre. Ya no hay guerras de papá, ni tampoco de opinión. Vivimos en un mundo donde el hombre se ha quedado mudo y al que aún conserva un poco de voz lo amordazan. Una sociedad donde nos creemos todo lo que nos dicen y aún así seguimos creyendo. No es justo ser mentiroso, ni cojo ni parlanchín. Las creencias son arrastradas por las tierras, lodos y sangre de otros ya que nunca ensuciamos nuestras propia botas. La guerra de Trump es el complejo paisaje emocional de la naturaleza humana. Atreverse o morir.

Un lugar cerca del cielo

Buhardilla, parte de un edificio situada bajo del tejado con techo en pensdente y destinada a vivienda u otros usos. ¿Quién fué el inventor de la buhardilla? Francois Mansart, aunque dicho arquitecto francés tomó referencia de ella de la arquitectura italiana. Fué el introductor del clasicismo francés del siglo XVI. La mansarda cuyo nombre viene dado por el apellido de su creador es una ventana situada para recibir la luz o ventilar el desván. Hecha de pizarra y dando por resultado el elemento ornamental del edificio. Las buhardillas han sido protagonistas de muchos relatos y biografías. Lugar preferido para aquellos que buscan tranquilidad o refugio (Ana Frank) y donde la imaginación y la historia de cada una de ellas envuelven la narrativa y la personalidad de sus autores. Sería el sobrino- nieto de Francois Mansart quien lo prestigió al utilizar dicho diseño en el Palacio de Versalles.

Hoy en día dicha habitación es un complemento más de una casa en los más altos niveles de acomodo, distinción. Donde mirar al cielo se convierte en un pasatiempo, dondel palpitar de la vida y de los sueños duermen en el letargo de un tiempo que fué.

Caballos de fuego

Hace muy poco que el Año Nuevo chino ha sido el protagonista. Comenzó el 17 de febrero del 2026 y terminará el 5 de febrero del 2027. Presagio o acierto ya que se trata del año del Caballo de Fuego. Dicha energia surge cada 60 años cuando el signo del caballo se une con el elemento fuego. Pero el fuego está muy presente hoy en todo el mundo iluminando los cielos y destruyendo ciudades. ¿A dónde se dirigen? Solamente se me ocurre que hacia la imposición del terror. ¿Quienes los montan? Aquellos que son capaces de burlar a la paz. «Siempre hay algo más en la vida si estamos dispuestos a explorarla como un misterio sagrado en el que nuestras creencias personales son los verdaderos componentes de la realidad«. No hay realidad sin tiempo ni tampoco conquista sin traición. Cuando el cielo despliega su cortina vemos cruzar esos caballos de fuego que han sido diseñados para el mal. ¿Cuánto tiempo permaneceremos anclados en el otro lado de la carretera viendo pasar sus estelas de fuego que ensucian, que destruyen y que por desgracia el hombre las necesita para llegar a ser. Una lástima.

Recuerdo y olvido

Shhhh…..silencio. El silencio es el único amigo que jamás traiciona. El silencio se adentra en la multitud para ahogar el clamor de su propio silencio. Es el gran arte de la conversación. Para recordar el silencio será nuestro mayor aliado junto al tiempo, porque el tiempo pasa y no vuelve atrás. En este constante cambio que nos tiene sumidos en rutinas estresantes viendo como el tiempo se escapa frente a nosotros sin poderlo contener. Darnos importancia de que el tiempo se va es la mejor vacuna contra la tristeza por eso los recuerdos son tan importantes en nuestra vida, en éste lado de la vida, donde conservamos las pinceladas de aquello que un día se fué pero que no se ha separado de nosostros. Olvidamos mucho y más aún cuando el interés se escapa de nuestro control y solamente creamos mundos de satisfacción, fiesta o niveles exagerados de poderío y destrucción. Nos hemos olvidado de que las guerras matan y sin embargo hacemos lo posible para involucrarnos en ellas. El recuerdo se ha menospreciado y únicamente lo hacemos visible para enfrentarnos a los demás. Si dejas que el tiempo pase sin hacer nada te darás cuenta de que solo se vive una vez. Nuestro destino nunca es un lugar sino una forma de ver las cosas. Los atentados y las masacres no caben en el olvido porque pertenecen ineludiblemente al tiempo, al ahora, y hemos olvidado que nuestra vida se acaba. «Cuando las voces suaves mueren su música vibra en nuestra memoria» (Petty Byssche)

Adivina, adivinanza

Estamos anclados ante una realidad que apenas sabemos lo que tenemos, donde estamos o hacia donde vamos. Encontrar soluciones es difícil ya que apenas sabemos lo que en realidad queremos. Nos contentamos con ese ir y venir de nuestra programada existencia sin hacer un ápice de conclusión donde la ilusión se descompone al instante y la realidad nos va dejando poco a poco al descubierto ¿A qué árbol nos podríamos agarrar si de verdad necesitáramos hacerlo? Muchos desengaños y también muchas burlas grotescas que de los labios de muchos solamente ennegrecen un panorama oscuro y hostil que crece día a día. Todos al unísono nos atrevemos a condenar a aquel que no es de nuestro agrado pero que sin lugar a dudas encuentra ese pasillo para desafiarnos ¿Adivina cómo quedará la humanidad si todo aquello que se ha convertido en juguete preferido de algunos y harán lo posible por salirse con la suya? La adivinanzas o acertijos han estado en nuestras vidas desde tiempos inmemoriales para hacer trabajar nuestro cerebro y salpicar con poco de intuición todo aquello que, estando frente a nosotros, no somos capaces de descifrar al instante. Juego de niños, de abuelos, de amigos que desde siempre han unido la palabra a otra manera de descubrir lo que nuestra imaginación puede llegar a hacer. Adivinar es predecir lo futuro o descubrir lo oculto por medio de agujeros o sortilegios. Es adivinar la verdad por muy oculta que esté.