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Acerca de HANAH VALENTÍN

Escritora.

Finalizando el eclipse

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Mientras el mundo se estremece a la vez que intenta pasar de todo los movimiento de la vida siguen su curso. Entre amenazas constantes y elucubraciones políticas que se acrecientan para conseguir todo aquello que se proponen sin reflexión y sin mesura el mundo continúa deteriorándose como una masa caduca. Nos estimulamos con el sufrimiento y nos avergonzamos de nuestros actos sin hacer demasiado por frenar la locura de esos profetas inducidos hacia el mal, la corrupción y el engaño. Arrebatando un trozo de pan podemos hacer un daño inmenso a aquellos que no lo tienen porque de eso precisamente se trata en este Juego de Tronos de maldad y de codicia al que tantos se han enganchado. Pero ¿tendremos la suerte de llegar a atisbar un resquicio de luz y de esperanza en una humanidad enloquecida y voraz? Porque no solo son los lobos los que atacan a sus presas. Somos los hombres los que renegamos de los hombres e intentamos reducirlos a cenizas. La luna miró a la tierra y también se avergonzó de ella porque no encontraba una razón sobre la cual reposar un poco de paz desde su blanca luz que se perdía en el inmenso negro de la noche.

Mirar

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La palmera observa en lontananza como si tratase de retener ese instante gris del cambio. Hasta ayer todo era luz y ahora se oscurece frente a un mar malhumorado y sutil que se empeña en agrupar todos los recuerdos de aquel verano sin fin. Tiempo de lluvia y también de resaca placentera en la que rascamos esos días de cálida presencia otoñal que no se decidían a abandonarnos. Y ahí estaba la palmera, la única de ese instante en una tarde cualquiera de la costa de Martiánez. Porque en los instantes se encuentran lo que de una manera dilatada no somos capaces de apreciar. Sin embargo, y a lo lejos, hay y habrán demasiados instantes de dolor que en el devenir de los tiempos nos harán cómplices de las decisiones erróneas que el hombre comete por su ansia de poder. Mirar a un lado no es de valientes y justificarse con el poder es de necios. Mañana la palmera seguirá mirando al mar y ya nada justificará la acción del hombre frente al hombre.

Eclipse de sol

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Ayer se producía un eclipse parcial de sol. En el mes de octubre y con las temperaturas anómalas que se viven en Canarias estos día. Pero eso no impidió dedicarle un momento a ese ocaso que cada día nos sorprende frente a las costas de Tenerife, Mirador de la Paz. y que esta vez era algo muy especial. Como si la mano de la montaña jugase con una enorme pelota de luz que poco a poco iría sucumbiendo a la fuerza del mar. Instantes únicos de los que es una suerte haber estado allí.

Necesitamos tiempo

Y sin embargo lo desperdiciamos a manos llenas. ¿Es el tiempo de esa gaviota menos importante que el mío? Sin lugar a dudas no. Para ella es la libertad al estar posada sobre ese tronco junto a las aguas de un río. Lo más. Lo que realmente ella necesita para configuran la decisión que debe de tomar a partir de ese momento. Nosotros vamos sobrados de tiempo y sin embargo no aprovechamos como deberíamos los instantes decisivos que nos pueden llegar a cambiar la vida. El tren de la oportunidad pasa una vez y hay que atraparlo. El azar ya nos pone en el asiento de ese tren que, si no hubiésemos parado un instante como la gaviota sobre la rama caída junto al río, tal vez nos arrepentiríamos de nuestro fracaso. Los factores de decisión juegan un papel muy importante y es mejor usar bien el tiempo que mirar hacia otro lado.

Ocurrente

Muchas veces nos paramos a pensar en hacer algo que se salga de lo corriente. Por muchas vueltas que les damos terminamos haciendo casi más de lo mismo. El mar es ocurrente y también la propia naturaleza ya que ni uno ni tampoco la otra piensan demasiado en sorprendernos porque la admiración llega sin avisar. Bañadas por el mar Cantábrico sus playas se desdoblan ante el ojo del asombro que hasta ellas llega. Ocurrentes a la vez que picaronas se envuelven en ese misterio que, salvo los más observadores y sensibles ven en ellas Otros pasan sin dejar constancia de ello. Las personas también suelen ser ocurrentes en su manera de ser pero son más las veces que construyen dichas ocurrencias que la inocente mirada de la naturaleza. Escribir con nuestra huella sobre la arena de la playa es experiencia con la sensación de encontrarnos frente a esa diversidad innata de la propia sencillez.

Octubre, discreto y continuo

Discreto y continuo como el mar de las calmas. Apenas hace ruido y sin embargo todos le esperamos. Su luz, su brisa y sobre todo su saber estar entre el verano y el otoño. Octubre que nos lo ha traído la luna de las cosechas y que a su vez nos traerá el cambio horario ya en su decaída. Aún vuelan los pájaros sobre el mar y los amaneceres se visten de rosa para nosotros porque la caída de las hojas se va a hacer esperar un poco más debido a eso que llamamos cambio climático y no tenemos ni la más mínima idea de como frenarlo. Todo eso nos lo trae Octubre con su llegada. Las ventanas de los colegios se abren y los sueños se expanden desde las cornisas de los balcones. Discreto y continuo como el agua del mar frente a las costas de Tenerife me hace un guiño con cada puesta puesta de sol y que a su vez imprime en cada una de mis palabras experiencias bonitas. «Los hombres olvidan siempre que la felicidad es una disposición de la mente y no una condición» (Locke)

La cresta

Roque Agando, 1.251 metros, situado en el centro de la isla de la Gomera. Su nombre viene del tamazight insular, palabra masculina que significa cresta. Atravesando el Parque Nacional de Garajonay se perpetra contra el intenso azul del mar y los mechones blancos de las nubes de un casi otoño. Atravesamos su ruta y nos adentramos en ese letargo que envuelve a la isla colombina desde la noche de los tiempos. Un rincón de Canarias donde las tradiciones y la lenta armonía de sus días se encuadran en cada esquina de su paisaje. Algunos encuentran la paz, otros sin embargo prefieren su conquista por los senderos perdidos del Monte del Cedro. Todo cabe en la Gomera. Y si ponemos un poco de magia nos llegaríamos a sorprender.

Paisajes de esperanza

Azul. Igual que el cielo en todo su fulgor. Lo tenemos todo y sin embargo carecemos de lo más importa, la ilusión. Yo puedo con esto o aquello (resiliencia emocional) pero poco nos movemos en conseguirlo. No me sentiré como una víctima (de toda circunstancia se aprende). La vida es dura, la vida no es fácil. Esto también pasará. Siempre hay algo por lo que debo estar agradecido, negándonos a la realidad no conseguiremos nada. Aunque muchas veces dejamos ir tantas cosas importantes. Pero ese «Éxito» con mayúsculas empieza por como nos hablemos. Si no te rindes no te pueden ganar. En nuestra mano podemos conseguir todo aquello que nos propongamos. Y es que ese azul está en todas partes.

Factores de división

Nacionalismos, religión, sectas son factores de división y por tanto de conflicto y deterioro del cerebro. Los seres humanos desde el nacimiento hasta la muerte estamos en perpetuo conflicto por una cosa o por la otra. Hoy escuchamos los conflictos que azotan al mundo y ya nos influyen bien poco. Al día siguiente volvemos a nuestra rutina diaria mirándonos únicamente a nosotros mismos. Vemos que la guerra no es inteligente y sin embargo participamos en ella. ¿Qué nos impulsa a hacerlo? La guerra es un acto de enorme estupidez. Hemos vivido dos guerras y sin embargo nos preparamos para la tercera, si es que ya no estamos en ella. Denominamos tribalismo glorificado a todo eso que hacemos nuestro, (mi espacio, mi pueblo). Centrándonos en nuestro país lo vemos a diario. La infantil sinfonía que unos partidos políticos intentan instalar en nuestra democracia hacen que las paredes de nuestro estado de derecho se vayan resquebrajando. Sin contemplaciones porque solo interesa el (mi poder, mi legislatura, mi estatus social). Todos a una como los chicos del coro se han propuesto a crear un «babel» en el senado que a muchos nos ha dado vergüenza ajena. Seguiremos buscando seguridad en una ilusión y al no hallarla seguiremos sumidos en la confusión propiciando la división de los países. Todo un compendio de desafortunados principios que han perdido el norte y solamente se envuelven en esa falta de inteligencia que ya les marca para siempre.

Feliz Año Nuevo 5784

Igual que la granadas (rimón) que bendicen los hogares del pueblo de Israel con la entrada del nuevo año, quiero desde esta página rubricar mi felicitación al pueblo judío. «Nuestras vidas están formadas por nuestras decisiones. Primero nosotros hacemos nuestras decisiones. Después nuestras decisiones nos hacen a nosotros». Ana Frank

El antídoto de la compasión

¿Porqué el hombre se compadece del hombre? Estamos habituados a establecer una serie de complejos frente a aquellos que no gozan de las mismas oportunidades que nosotros y sin embargo cuando intentan crear ese puente hacia la liberación, hacia un futuro mejor nos sorprendemos y hasta los rechazamos. Cuando una sociedad es apartada de todo tipo de progreso, respeto y bienestar social la otra mitad los ve como vulnerables frente a la imposición de unos gobiernos carentes de humanidad. Sentimos pena pero la mayor parte es una pena de puertas afuera. Mientras no nos toquen lo que es nuestro todo vale. Si hay que echar una mano se echa, pero nada más. No somos conscientes de nuestro potencial y todo lo arreglamos con la caridad. La caridad no es solo dar en un momento oportuno algo que otros necesitan. La caridad es involucrarse en ese desafío a la hora de hacer frente con los marginados frente a los imperios que les amenazan. Vivimos una tragedia sin precedentes en Marruecos por un terremoto que se ha cebado con un pueblo que vive a la espalda del mundo y sin embargo todos miramos ahora hacia él. Es el mismo, con sus penas, sus riquezas y todo aquello que algún día hemos ido a buscar entre sus calles para vivir una aventura distinta. Pero cuando los cayucos llegan a nuestras costas con personas arriesgadas que buscan auxilio se les mira de distinta manera porque están invadiendo nuestro bienestar. ¿Qué hacemos? Muy poco o nada. En el momento caliente todos somos buenos, pero nadie da ese paso al frente haciendo desenmascarar las caras ocultas de los gobiernos hostigadores. Ese antídoto a la compasión no ha llegado a fraguarse todavía. Somos los dueños de un mundo que no nos pertenece y sin embargo nos creemos los amos y señores de esos pueblos que viven a nuestras espaldas y que nadie ve, que pocos escuchan y sin embargo cuantas veces presumimos de bondad sin apenas tener ni idea de lo que eso significa.

Atrapando sueños

Tal vez sea demasiado pensar que la humanidad intenta atrapar esos sueños que le han sido arrebatados o simplemente jamás los han vivido. Los sueños han pasado a ser de otros mundos porque ya se cree cada vez menos en ellos. Una persona que no vive el presente está muerta. Por mucho que quiera hacer un entorno maravilloso y envidiable que jamás le ha pertenecido y si lo ha hecho no se ha dado ni cuenta de ello. Vivimos en la confusión y en la mentira, en el arrebato y la envidia si saber muchas veces que es eso o aquello. Únicamente por creernos lo que no somos. Pero todavía existen los atrapasueños y estos no se rinden, a menos que les obliguemos a hacerlo. Y muchos son los licenciados que se coronan en el poder para hacer lo que les da la gana. Todo eso no lleva a ningún puerto y si lo hace será de forma fraudulenta y catastrófica pereciendo ellos mismos en el intento. Hemos dejado salir de su burbuja lo peor del hombre y ahora es difícil conseguir que entre otra vez en ella. ¿Dónde están a quienes de verdad importa que esos maléficos personajes deambulen por la tierra sin ética ni conciencia? Y todo se resume a una palabra,»pasividad», «desidia» y falta de reacción. No nos podemos lamentar porque fuimos quienes los elegimos. Sin embargo su burla se enfrenta a nosotros cada día y nos tienen atrapados. ¿Qué más necesita una persona para decir NO y dar un paso adelante? Los sueños seguirán existiendo y sin lugar a dudas muchos sabrán como atraparlos.

Septiembre

Ya hemos entrado en el otoño meteorológico. Preciosa estación en la que conservar los bonitos recuerdos de esos días de asueto y diversión que tanto nos gustan pero que a medida que los años pasan se van distorsionando en nuestras memorias. Aún así se trata de un legado irreemplazable en el que los olores y las luces siguen dibujando los renglones de nuestra vida. Las chimeneas están a punto de encenderse y las metas establecidas para conseguir nuestros propósitos han viajado con nosotros en busca de ser realizadas. Otoño de luz y de brisa cálida en sus ya cortas tardes que emergen en nuestra cotidiana vida hasta alcanzar ese refugio de un cercano invierno. Estación del cambio y de la sanación ya que nos iremos despojando de todo aquello superfluo, igual que los árboles, para convertirnos en nuevas expresiones, nuevos sueños y también nuevas esperanzas. Mientras el carbón se almacena junto a las chimeneas en mundo se despereza de esa tórrida siesta de un estío singular en la que todos hemos sido protagonistas y jueces de nuestro propio destino.

Ojo avizor

Estar atento es sin lugar a dudas la mayor de las defensas. Frente a un océano de inquietas presencias, de forasteros no deseados y de economías revueltas siempre hay que tener el ojo avizor y no bajar la guardia. ¿Estamos seguros? Rotundamente no. Y ustedes al igual que yo, si tienen un ápice de intuición verán que nada es lo que parece y todo se va estrechando en ese camino incierto al que vamos de cabeza. Las cifras son buenas y parece que la gente se ha dado un homenaje a tantos días de confinamiento, a muchas horas de mascarillas y sobre todo a ese incierto futuro que ineludiblemente se aproxima como la tormenta del verano. Desde la torre vigía nuestra mirada se trasforma como un velero llamado libertad pero que más que eso se debiera llamar condición humana porque son más los quebraderos de cabeza que las explosiones de júbilo. Ojo avizor Canarias, España y todo aquel que sea valiente y mire al mar porque de lejanas posiciones estaríamos cavándonos nuestra propia fosa.

Directo al corazón

El tiempo no hallará esos motivos por los cuales un ser humano es capaz de cometer ese acto terrorista contra la naturaleza.La bala certera que atravesó el corazón de los tinerfeños la noche del 15 de agosto fue la más cruel de todas. Sus montes ardían estremeciéndose frente a la impotencia de un sin vivir por salvar ese patrimonio natural que nos hace únicos. La angustia y la desazón no podían entender la maldad oculta de ese crimen contra nuestros montes, nuestras cosechas y nuestros recuerdos.

Somos testigos de esa desidia por el cuidado de nuestro entorno natural. No distinguimos la diversión del mal uso de papeleras, caminos y respeto por todo aquello que nos hace únicos. Creemos que porque es nuestro podemos hacer con ello lo que nos plazca y con dicho comportamiento irracional y mezquino los únicos perjudicados somos nosotros. Directo al corazón de Tenerife hicieron brotar muchas lágrimas de desesperación, de rabia y de tristeza al contemplar el espectáculo dantesco bajo el tórrido cielo de agosto. No somos conscientes y ante esa aburrida conciencia que hoy impera en el mundo nos convertimos en expectantes de todo aquello que se nos impone y se nos condiciona. «Podemos resistir la leyes humanas pero no las leyes de la naturaleza» (Julio Verne). La humanidad lo ha olvidado.

Si no gano, no juego

Nos preguntamos: ¿existe una actividad diferente, un momento distinto de las energías que diariamente crea un «YO o el Mi» con todas sus contradicciones? Vemos y pensamos que la humanidad debe estar unida porque es la única manera de que la raza humana pueda sobrevivir física y biológicamente. Los políticos jamás resolverán esos problemas ¡jamás! Al contrario, seguirán manteniendo las divisiones por sus lucrativos beneficios. ¿Qué sentido tiene todo esto? Sin nuestro compromiso social con la vida no habrá sentido a todo eso. Nuestros cerebros están presos de unas rutinas, en el hábito, en el condicionamiento. ¿Existe alguna energía que no tenga causa alguna? El hombre desde que el mundo es mundo solo ha utilizado la parte de su cerebro en la que solamente existe el conflicto. ¿Podemos pensar que la mente es capaz de liberarse de dichas contradicciones? Difícil tarea pues lo primero que tendríamos que hacer sería entender ¿qué es el tiempo?, esa dirección concreta y como lograrlo.

Tiempo significa movimiento, pero también significa dirección. Viviendo en completo desorden, tanto físico como intelectual nuestro cerebro no puede funcionar con precisión. Para llegar a ese orden sin conflicto y sin admitir tiempo alguno es el primer paso que debemos hacer para poder «dudar», porque la duda es un agente purificador que nos enseñar a manejar bien nuestras decisiones. No crearse ilusiones pues dichas ilusiones únicamente surgen cuando uno está completamente seguro de alcanzar algo que desea con fuerza. Las máscaras no sirven de nada para intentar salvarse de la duda y de la indecisión. Elegir sólo es necesario cuando la mente sigue confundida, si se tiene claridad no es necesario elegir. Ganar con condiciones no es la solución. Las condiciones para todo tipo de meta y logros deben ser siempre eslabones de justicia e imparcialidad, jamás los beneficiarios de un deseo de poder sobre los demás. Por desgracia existen.

Sin tiempo no maduran las uvas

¿Bienestar animal?

Hoy por hoy todo son excusas y frases prefabricadas para ocultar la insensatez supina que tiene el hombre con respecto a la naturaleza. Todo lo basamos en normas de pacotilla y en sin razones para llamar la atención y dar a entender que somos más listos que nadie y que nuestros sentimientos van por encima de todo lo demás. ¿Qué entendemos por «bienestar» animal? Los animales, sean para lo que sean tienen su propio canon de bienestar dentro de la sociedad. Los hay para protección, para rescate, para compañía, para la alimentación y sobretodo para equilibrio de la naturaleza, como podrían ser las aves y los reptiles. Pero hemos ido mucho más allá de todo eso y hemos impuesto nuestros propios baremos. ¿Porqué matamos a los animales? Por diversión es casi una de las razones que más engordan el ideario de esas malas costumbres que la humanidad ha hecho suya con el propósito de crecerse sobre ellos. Ese bienestar animal que está tan de moda no tiene un fundamento lógico y sensato. Abandonamos a los animales cuando ya nos estorban. Matamos sin conciencia y a sabiendas de que la vida animal es tan valiosa como la nuestra o quizás mucho más porque en ellos está la mayor parte de nuestra calidad de vida. No nos hemos parado nunca a pensar si un animal sufre con nuestras actuaciones y sin embargo se nos llena la boca cuando intentamos hablar de ese «bienestar animal» que nos suena bien pero que no existe. ¿Cuándo veremos a los animales como aliados necesarios para nuestra supervivencia. El engorde artificial, el sacrificio sin escrúpulos de las grandes exportadoras de carne y la obcecación del hombre en estar siempre por encima de la naturaleza. Los animales han estado a nuestro lado desde que el mundo es mundo y han sido un complemento fundamental en el progreso de las civilizaciones. Pero ahora pregunto ¿cómo vamos a respetar como se merecen a los animales sin no somos capaces de terminar con el maltrato humano? Quizás mientras el mundo sea mundo no nos demos cuenta de ello. Esa será la gran batalla perdida del hombre frente a sí mismo. ,

Sensación de vivir

Aquí estamos en pleno verano, con las playas llenas y los chiringuitos a rebosar. Tanto de foráneos como de visitantes intentamos llenar las maletas de sensaciones, de recuerdos y de experiencias. Los timadores se ponen las botas ofreciéndonos bebidas fresca, masajes y todo lo que deseemos. Eso si con la mano extendida tanto frente a nosotros como en el descuido de nuestro bolso. Sensación de vivir, apretujarnos y enfrentarnos a todos aquellos que hacen de la playa una reserva desde el comienzo del día procurándose primera línea de playa y las mejores vistas. Pero todo eso nos gusta porque lo venimos haciendo desde que íbamos toda la familia la la playa y nos conocíamos todos. Hoy la cosa es bien distinta. Después de embargarnos hasta el tuétano con el alquiler de la casita o del apartamento estamos muy reducidos a la hora de comer y de disfrutar. Todo vale, aunque estemos el mes comiendo basura y poniéndonos fondones. Pero a eso hemos venido sin escatimar nada porque hay que ir de vacaciones a toda costa. Después vendrán los arrepentimientos a la hora de enfrentarnos a la realidad que hemos dejado haciendo la siesta en nuestra ciudad y que por desgracia nos espera. Sensación de vivir es lo que hoy llamamos operación salida de veraneo, sin importarnos ese futuro inmediato que nos acecha, y como la vida es un carnaval seguiremos haciendo oídos sordos. Eso no es vivir, eso es ser ignorantes.

Hora de reflexionar

Tras la batalla mediática que hemos estado recibiendo durante estos días es el momento de pensar. pero de pensar en nosotros y no en esos políticos que se han subido al caballo de tantas mentiras arriesgadas con un solo fin, ganar unas elecciones. Por eso digo que es hora de reflexionar en nosotros, en nuestro futuro y en el las generaciones que van detrás porque lamentablemente son los más vulnerables a tanto engaño. No es lo mismo ofrecer habiendo que regalar sin tener nada. Dejarnos con una deuda sin límites es lo que llaman hoy en día progreso pero lo cierto es que se trata de todo lo contrario. Deuda y más deuda que todos querrán cobrar a pesar de lo que les cueste e irán estrangulando nuestra vida poco a poco. Hacerse amigo del enemigo es un deporte muy extendido si al final llegamos a donde queremos llegar. El enemigo nos tenderá la mano siempre y cuando saque un buen partido de ello por lo que hay que reflexionar, no en ellos (los magos políticos) sino en nosotros mismos porque a los que menos importa nuestro bienestar es a quienes menos importamos. Esta batalla por ganar las elecciones está muy falta de sentido y demasiada agresividad y nos enfrentamos a un momento muy decisivo y sumamente delicado para este país que se ha ido desangrando poco a poco y lo más lamentable, frente a nuestros ojos. Con mentiras, amenazas y todo un arsenal de inteligentes malversaciones por llegar a ganar se ha vendido hasta la educación y el respeto frente a un futuro que no es de ellos sino de las generaciones venideras que ven ese futuro inmediato el fracaso de toda una sociedad. ¿Seremos capaces de entenderlo? Hoy el panorama es muy tenso y la reacciones en esta sociedad atrapada por el miedo no dejan dudas de que hemos fracasado. Miremos por un momento a través de esa ventana mientras reflexionamos, no por ellos (los políticos) sino por nosotros mismos.

Arriba y abajo

«Los mundos diferenciados de la sociedad están más que nunca al clamor de quienes dicen tener la llave mágica para resolver nuestros problemas y aquellos que pasan de todo y de todos con tal de que no se les importune. La gran carrera por llegar se desvirtúa cuando intentan poner palos en las ruedas y fomentar la crispación e incredulidad al comprobar que todo se monta en andamios de cristal y dioses de pies de barro. La ignorancia de llamarse «experto» hoy por hoy se ha convertido en una doctrina donde los que menos saben se cuelgan las medallas y los que más intentan beneficiarse del descalabro de dichas doctrinas. Arriba, el puente se nos presenta abierto frente a un horizonte casi nítido porque los vientos soplan fuertes y las calimas de la ignorancia no nos dejan pronósticos muy halagüeños. Mientras abajo, observa entre la oscuridad de la maleza a modo de gigante que escucha y asiente. Que se muestra cauteloso pero discreto en el ir y venir de esas pisadas de los que corren en la gran carrera para hacerse con el mejor sillón. No olvidemos que las circunstancias cambian más deprisa de lo previsto y por muy «experto» que se considere hasta una hormiga le puede hacer caer.