La guerra de Trump

La guerra siempre ha sido un tema que ha sacado mucho rédito a aquellos que gustan favorecerse de las desgracias y elevarse en pedestales de barro para contemplar al mundo desde arriba. Siempre hay algo en la vida si estamos dispuestos a explorarla como un misterio sagrado. El poder y las creencias incitan a ellas. La vida y lo que crees están determinados por la conciencia de los que necesitan creer porque carecen de la misma. Hemos visto multitud de guerras desde que el mundo es mundo y todas ellas han terminado de la misma manera «haciendo daño». Hoy observamos una manera nueva de cometer este conflicto. Ya no se trata de honor, ni tampoco de justicia, solamente impera el poder de la destrucción. La guerra de Trump es el más claro ejemplo de tener para destruir. No importa el costo solamente impera el ser considerado como el único que es capaz de lo que está haciendo. Enfrentar al mundo contra el mundo. Al hombre contra el hombre. Ya no hay guerras de papá, ni tampoco de opinión. Vivimos en un mundo donde el hombre se ha quedado mudo y al que aún conserva un poco de voz lo amordazan. Una sociedad donde nos creemos todo lo que nos dicen y aún así seguimos creyendo. No es justo ser mentiroso, ni cojo ni parlanchín. Las creencias son arrastradas por las tierras, lodos y sangre de otros ya que nunca ensuciamos nuestras propia botas. La guerra de Trump es el complejo paisaje emocional de la naturaleza humana. Atreverse o morir.

Un lugar cerca del cielo

Buhardilla, parte de un edificio situada bajo del tejado con techo en pensdente y destinada a vivienda u otros usos. ¿Quién fué el inventor de la buhardilla? Francois Mansart, aunque dicho arquitecto francés tomó referencia de ella de la arquitectura italiana. Fué el introductor del clasicismo francés del siglo XVI. La mansarda cuyo nombre viene dado por el apellido de su creador es una ventana situada para recibir la luz o ventilar el desván. Hecha de pizarra y dando por resultado el elemento ornamental del edificio. Las buhardillas han sido protagonistas de muchos relatos y biografías. Lugar preferido para aquellos que buscan tranquilidad o refugio (Ana Frank) y donde la imaginación y la historia de cada una de ellas envuelven la narrativa y la personalidad de sus autores. Sería el sobrino- nieto de Francois Mansart quien lo prestigió al utilizar dicho diseño en el Palacio de Versalles.

Hoy en día dicha habitación es un complemento más de una casa en los más altos niveles de acomodo, distinción. Donde mirar al cielo se convierte en un pasatiempo, dondel palpitar de la vida y de los sueños duermen en el letargo de un tiempo que fué.

Caballos de fuego

Hace muy poco que el Año Nuevo chino ha sido el protagonista. Comenzó el 17 de febrero del 2026 y terminará el 5 de febrero del 2027. Presagio o acierto ya que se trata del año del Caballo de Fuego. Dicha energia surge cada 60 años cuando el signo del caballo se une con el elemento fuego. Pero el fuego está muy presente hoy en todo el mundo iluminando los cielos y destruyendo ciudades. ¿A dónde se dirigen? Solamente se me ocurre que hacia la imposición del terror. ¿Quienes los montan? Aquellos que son capaces de burlar a la paz. «Siempre hay algo más en la vida si estamos dispuestos a explorarla como un misterio sagrado en el que nuestras creencias personales son los verdaderos componentes de la realidad«. No hay realidad sin tiempo ni tampoco conquista sin traición. Cuando el cielo despliega su cortina vemos cruzar esos caballos de fuego que han sido diseñados para el mal. ¿Cuánto tiempo permaneceremos anclados en el otro lado de la carretera viendo pasar sus estelas de fuego que ensucian, que destruyen y que por desgracia el hombre las necesita para llegar a ser. Una lástima.

Recuerdo y olvido

Shhhh…..silencio. El silencio es el único amigo que jamás traiciona. El silencio se adentra en la multitud para ahogar el clamor de su propio silencio. Es el gran arte de la conversación. Para recordar el silencio será nuestro mayor aliado junto al tiempo, porque el tiempo pasa y no vuelve atrás. En este constante cambio que nos tiene sumidos en rutinas estresantes viendo como el tiempo se escapa frente a nosotros sin poderlo contener. Darnos importancia de que el tiempo se va es la mejor vacuna contra la tristeza por eso los recuerdos son tan importantes en nuestra vida, en éste lado de la vida, donde conservamos las pinceladas de aquello que un día se fué pero que no se ha separado de nosostros. Olvidamos mucho y más aún cuando el interés se escapa de nuestro control y solamente creamos mundos de satisfacción, fiesta o niveles exagerados de poderío y destrucción. Nos hemos olvidado de que las guerras matan y sin embargo hacemos lo posible para involucrarnos en ellas. El recuerdo se ha menospreciado y únicamente lo hacemos visible para enfrentarnos a los demás. Si dejas que el tiempo pase sin hacer nada te darás cuenta de que solo se vive una vez. Nuestro destino nunca es un lugar sino una forma de ver las cosas. Los atentados y las masacres no caben en el olvido porque pertenecen ineludiblemente al tiempo, al ahora, y hemos olvidado que nuestra vida se acaba. «Cuando las voces suaves mueren su música vibra en nuestra memoria» (Petty Byssche)

Adivina, adivinanza

Estamos anclados ante una realidad que apenas sabemos lo que tenemos, donde estamos o hacia donde vamos. Encontrar soluciones es difícil ya que apenas sabemos lo que en realidad queremos. Nos contentamos con ese ir y venir de nuestra programada existencia sin hacer un ápice de conclusión donde la ilusión se descompone al instante y la realidad nos va dejando poco a poco al descubierto ¿A qué árbol nos podríamos agarrar si de verdad necesitáramos hacerlo? Muchos desengaños y también muchas burlas grotescas que de los labios de muchos solamente ennegrecen un panorama oscuro y hostil que crece día a día. Todos al unísono nos atrevemos a condenar a aquel que no es de nuestro agrado pero que sin lugar a dudas encuentra ese pasillo para desafiarnos ¿Adivina cómo quedará la humanidad si todo aquello que se ha convertido en juguete preferido de algunos y harán lo posible por salirse con la suya? La adivinanzas o acertijos han estado en nuestras vidas desde tiempos inmemoriales para hacer trabajar nuestro cerebro y salpicar con poco de intuición todo aquello que, estando frente a nosotros, no somos capaces de descifrar al instante. Juego de niños, de abuelos, de amigos que desde siempre han unido la palabra a otra manera de descubrir lo que nuestra imaginación puede llegar a hacer. Adivinar es predecir lo futuro o descubrir lo oculto por medio de agujeros o sortilegios. Es adivinar la verdad por muy oculta que esté.

«Balizas sí, va de listos no»

Y seguimos repitiendo la tan manida frase, «tonto el último» lo que sucede es que los tontos seguimos siendo nosotros. Los que nos lo creemos todo. La seguridad esta por encima de todas las cosas y más en lo que se refiere a las carreteras, a los medios de transporte. Muchos se llenan las alforjas con esa manera de persuadir y de hacernos temer siempre lo peor. ¿Quién inventó ese cacharrito de luz que está trayendo de cabeza a más de uno y del que se están beneficiando más de dos? Y por si fuera poca la fiesta hasta hay colas de espera para conseguirlos frente a la amenaza de multa inmediata. ¿No sería más lógico arreglar las carreteras, principales éstas de destrozar coches, trenes y los aviones todavía escapan de ese juego porque van por el aire? ¿Y ahora qué? hemos gastado un dinero sin necesidad. ¿Pero nos van a devolver el importe de dicho juguete? Si te he visto ni me acuerdo. Mañana sacarán de la chistera cualquier aparato o simplemente mirarán hacia otro lado porque de eso se trata. Balizas sí, ¿pero a que precio?. Al precio de otra tomadura de pelo como anteriormente fueron las mascarillas, el comité de expertos o esos días de reflexión que se tomó un presidente para gestar en la soledad de su palacio otra polémica.

Razones

En la vida siempre hay un hilo conductor que nos parece que favorece a unos más que a otros. Sin embargo todo lleva su camino y por más que busquemos a veces las razones dichas razones no son posibles porque todo pulsar, todo sentir y todo asumir lleva implícito el configurar, el verificar y también el opinar. Hoy buscamos razones a la desesperada para no hundirnos en el lodazal que estamos creando bajo nuestros pies. Las risas burlescas de quienes la rabia no les deja medrar y los resultados siempre se muestran en un bajísimo nivel por no hacer bien las cosas. Se esta desinflando ese globo multicolor que intentan volar. Pero la razón por la que ese globo imaginario repleto de amorfas promesas y descaradas decisiones no puede elevarse por la poca e irresponsable manera de gobernar. El hilo conductor de esas razones burlescas y de su sombra no hacen más que consumirse frente a los hechos probados y las mentiras descubiertas. ¿Qué razones busca hoy el hombre para salir de este encierro dictatorial que nos afea y nos afecta a todos? Existen quienes viendo este nauseabundo escenario no son capaces de romper cuerdas ni de destruir falsedades. Quienes tienen la obligación de defendernos carecen de posibles para hacerlo. El silencio arruina sus vocaciones y ya nada tiene el valor que tenía. No hay esperanza para el joven ni futuro para los que emprendieron la vida creando un futuro de progreso. Se les estrangula y se les somete con la amenaza de subir impuestos, ¿a favor de quién si cada día somos más pobres? Lo importante es el derroche y sorprender cada día con un juego nuevo. Todos quieren ser «alguien» en este mundo de telarañas y no se buscan razones para que no se dé un paso adelante. Ojalá todo esto haya sido solo un sueño, pero presiento que tendremos un difícil despertar.

Latidos

Hoy nos despertamos con tu sonar a través del profundo valle de la corona forestal. Pero ayer también no hiciste escuchar tu latido eterno. Tu sentir entre las lavas y el aviso de estar más vivo que nunca. Teide, nombre que te hace internacional y valiente. Seductor y calmante cuando en el ocaso revistes de paz la mirada de quienes hasta ti se desplazan en los días de soledad y confusión. En esa lucha constante del ir y venir de la vida. De una soledad impuesta a una soledad deseada donde donde la paz y la renovación se unen haciéndonos más conscientes y más verdaderos. Tu lenguaje es mucho más que eso. Es el pulso sosegado y cálido de un «gigante «protector.

Desde Canarias

Desde Canarias a Tarifa viajaron las semillas de olivos y de acebuches hasta Noruega para quedar guardadas en el «Arca de Noé» vegetal y donde se encuentra el banco de más importante para la garantía de alimentación en la humanidad. En la localidad Noruega de Svalbard se encuentra este búnker que guarda la continuidad de todas semillas del mundo. No se trata de su plantación sino de asegurar el reservorio genético que las conservará durante años. En esa montaña helada y a -31ºC la Bóveda Global de semillas perpetuará en el tiempo el mantenimiento alimentario del mundo.

¡Que vivan los novios!

San Valentín viene a visitarnos un año más y cada vez lo encontramos más insustancial e irrelevante. El amor por el cual este divertido Santo apareció en nuestras vidas se ha ido desvirtuando para dejar paso al negocio de muchos que han visto en este día un motivo para la obligación de regalar aunque apenas creamos en ello. Bonito sí, pero a la vez ya nada tiene que ver con el verdadero «amor» porque éste no necesita de recuerdos ni aniversarios. Únicamente de continuidad, respeto y admiración. Cosas como así que ya no están en nuestra agenda diaria, ni en nuestras redes sociales porque la monotonía es contraproducente y manipulable. Ser más reales, más conscientes y valorar los pequeños detalles del día a día no necesitan de fechas ni de compromisos. Y » para siempre» suena perfecto contigo a mi lado»

Cuando la imaginación rompe las normas.

«La belleza es el resplandor de la verdad y como el arte es belleza, sin verdad no hay arte» ( Antonio Gaudí)

Se cumplen 100 años de la muerte de Antonio Gaudí. Máximo representante del modernismo catalán. Su personal estilo de crear le hacen un fiel observador de la naturaleza volcando en su obra ese sentimiento de crear belleza donde ya existe. Su obra maestra, la Sagrada Familia está a punto de ser coronada, una obra más de su extraordinario legado. Según palabras del mismo Gaudí «La arquitectura es la ordenación de la luz». Sobran las palabras.

La despensa

La despensa era como la caja fuerte de nuestra casa. Allí guardábamos lo más preciado, los alimentos. A pesar del tiempo, del lugar y de las exigencias de cada uno la despensa siempre nos habrá sacado de algún apuro e imprevisto. A parte de claro está ese rincón de la casa que nos proporciona seguridad.

Que siga la música

Que siga la música y no dejemos de bailar. Todo se cura con una fiesta a pesar de las lamentaciones diarias de esta crisis social y su debilitamiento. Desintegración institucional y demasiados puntos a tener en cuenta en esta escalada del deterioro de los valores éticos de nuestra sociedad. La música sigue y barniza muchas de las cuestiones que a diario florecen y desgarran la humanidad del ser humano. Apariencias preparadas y empaquetadas donde las mentiras diseñan promesas y carpetazos a las verdades que hoy por hoy solamente son tachadas de «bulos» por no decir verdades. A medida que esta tela de araña se va haciendo más y mas grande parece que la música es el único eslabón de este documental de horror que muestra el lienzo depravado de nuestra sociedad. Y la música sigue mostrándonos el lado más cálido del hombre. Las fiestas se viven al margen de la actualidad pero también se pespuntan entre las generaciones que hoy por hoy solo desean vivir el momento. Mientras los desfiles y los pasacalles comienzan a colorear las calles en este tiempo de carnaval la historia de los pueblos seguirá inmersa en informes, grabaciones y delitos por juzgar. Ritmo y armonía al unísono de un futuro tan incierto como un tiempo de carnaval.

Un instante encantador

Que sólo se queda el hombre cuando intentamos sumergirnos en esos reductos tecnológicos que más que abrazar separan. Separan nuestra manera de ser de la que hemos tenido siempre. Separan a las personas que ya no sienten la compañía de un rato de charla por un mensaje frío desde el otro lado de una calle. Una calle poblada de muchas personas como nosotros. El diálogo, la pregunta directa o simplemente un gesto de alegría o asombro que podría arrancar hasta una sonrisa en la persona que tenemos delante. Ese momento, ese instante tan especial que se ha diluido de toda relación humana. Por desgracia muchos animales llegan a relacionarse más que nosotros. Hoy mientras la calles se visten de color y música por las carnestolendas quizás se produzca algún contacto más natural entre los partícipes pero como flores de un día quedarán solo en el recuerdo. Ese instante tan especial es que podemos procurar que sea algo que nos incite al comienzo del cambio. Al valor de la palabra y al contacto cálido entre las personas.

«TIEP», estar en contacto

«Camina como si estuvieses besando la tierra con los pies» . Es bueno hacerse esta reflexión de vez en cuando. ¿Cuántas veces hemos ido por el mundo sin apenas percibir que todo el peso de la naturaleza está bajo nosotros. La Madre Tierra es la mayor muestra de ejemplaridad que nos ha regalando la vida. Esa cualidad de ser ejemplo para todos. Manifiesta su conducta sabia y elocuente frente al comportamiento de las personas. Influye en nosotros como el docente que influye positivamente en sus alumnos sacando de ellos lo mejor. Esa virtud natural de crear los cimientos que toda persona necesita transformando los malos hábitos en lecciones de prosperidad. Porque como dicen «la naturaleza es sabia«. Y qué poco sabemos . Solamente nos asusta cuando convulsiona contra nuestros malos hábitos y nuestro poco respeto hacia ella. El cambio climático se abandera hoy como algo de lo que muchos se enriquecen mientras que otros no son capaces de sentir la propia tierra bajo los pies. El libro de la naturaleza está abierto día y noche y la tierra procura hacer bueno lo que ya está destrozado. Una tarea difícil porque el hombre no admite lecciones. El saber no se compra, solamente se aprende. Desde lo más remoto e inaccesible hasta aquello que jamás nos hemos parado a contemplar. Como bien dijo Sócrates; «No puedo enseñar nada. Sólo puedo hacerles pensar» Y de eso estamos a años luz de la verdad y el compromiso.

Hace tiempo leí algo que me inspiró a pensar en la ejemplaridad de la Madre Tierra. «Un día me fui al bosque porque quería vivir deliberadamente, enfrentarme a los hechos esenciales de la vida y aprender lo que ésta tenía que enseñarme para no descubrir, al morir, que no había vivido» . Henry David Thoureau.

Caperucita Roja

¿Cuántos de nosotros disfrutamos en su momento con la tierna historia de Caperucita Roja? El escritor Charles Perrault nos versionó dicha historia que incluyó en un volumen de cuentos dedicados a niños- Pero su narración fue muy desgarradora y fuerte. Más tarde apareció otra versión escrita por los hermanos Grimm en la que se dulcificó dicho contenido dando una ejemplar enseñanza frente a los peligros que podemos encontrarnos en nuestras decisiones, en nuestras aventuras. Dichas narraciones me hacen hoy recordar lo cerca que nos encontramos de dichos escritores a pesar de los años transcurridos. ¿Existe Caperucita Roja en nuestra sociedad? A modo de comentario yo diría que sí, solamente que de otra manera. Las redes sociales vuelven a ser como la cestita que portaba Caperucita Roja y llevaba a su abuela que estaba enferma. Todo lo que un joven o un niño desearía tener. Disfrazada de promesas y de sueños realizables se abren frente a nuestras pantallas creando un mundo maravilloso para aquellos que buscan llenar su existencia, conseguir su sueño y viajar a mundos pocos conocidos. ¡Ahí está el lobo!. En esos mundos conocidos al que se accede sin que tus padres lo sepan. Sin que tu experiencia de la vida te sirva de coraza y tu frágil situación frente a lo desconocido te haga caer. Muchos de los que fueron víctimas de estas «Caperucitas» se sienten arrepentidas. Otros por desgracia no llegan a tanto porque se perdieron en el camino a la casa de su abuelita. Muchos de los que dicen que no creen en los cuantos se convierten en los mayores analfabetos. ¿Por qué no dejar que la experiencia de la vida nos enseñe lo que es realmente la mayor experiencia sin pantallas ni redes sociales?

El movimiento del mar.

La libertad es como el movimiento del mar. Consiste en hacer todo lo que no perjudique a los demás. Vivimos entre los sórdidos canales de políticas dictatoriales donde el liderazgo está agazapado por el miedo y la confusión y donde las democracias se disfrazan para engañar como arma arrojadiza la que nadie tira pero todos empuñan. Libertad que tienen los hombres de obrar de una manera o de no obrar por lo que será responsables de sus actos. En los sistemas democráticos es el derecho del valor superior a la libre determinación de las personas. Aquellos que juegan a ser emperadores solapando sus impulsos de enriquecimiento y haciéndose con el dominio de las personas mediante el miedo y el engaño. «El mar es perfecto, no importa la estación del año que sea»

Lo vivido

Hoy miramos atrás lo vivido y nos convencemos una vez más de que en la mayoría de las veces hemos estado perdiendo el tiempo. Un tiempo que comenzamos ahora precisamente hace un año y que a estas horas da sus últimos coletazos. Pero no por ello hemos de mirar lo vivido como algo que ya no sirve. Esa enseñanza que apenas tuvimos el afán de aprender está ahí mientras seamos conscientes de que lo pasado nos ha condicionado para lo que somos hoy.

Otros se quejan de que el tiempo no da tregua para nada y hoy corre mucho más deprisa. Esa sensación de desespero por llegar antes que nadie es como la barrera que hemos de pasar y no volver a hacernos propósitos inimaginables que jamás lograremos. Las imitaciones nos hacen vulnerables porque nadie puede llegar a ser como tú. Con tus sueños y también con tus pesadillas. Con tus logros y también con tus caídas. Con tus esperanzas y con tus deseos, todos ellos forman un mosaico único que nos define y, a su vez, nos conecta con los demás.

Compramos el lujo por la falta de ser venerado, envidiado y no somos capaces de llenar lo que realmente somos. «Seres capaces y con esencia propia». Esta búsqueda incesante de validación externa nos aleja de lo esencial: el amor propio y la autocompasión. Buscamos donde no hay, aún a sabiendas de que tenemos en nuestras manos la mayor de las enciclopedias, «la vida», pero no nos dejamos aconsejar de quienes procuran el bien en nosotros y se alegran de nuestros logros.

El 2026 ya limpia sus zapatos para presentarse al mundo. Con cada nuevo año, hay una nueva oportunidad de renacer, de reorganizar nuestros propósitos y de comprometernos a una existencia más auténtica. Sin embargo, desde hace tiempo el barro de la ingratitud, la codicia y el enfrentamiento de las naciones viene enturbiando los meses de su estancia en nuestra vida. En medio de este caos, es fundamental encontrar momentos de paz y reflexión. Dejar que el futuro se estrene dignamente, sin las cadenas del resentimiento ni la carga de rencores pasados.

Démosle un voto de confianza para demostrarnos a nosotros mismos que seremos capaces de no amontonar basura ni tampoco luchas innecesarias por el poder. La lucha por el poder a menudo es una distracción de lo que realmente importa, que son las conexiones humanas y la posibilidad de construir un mundo mejor. Poseemos un don maravilloso que se denomina «palabra» y no lo sabemos casi utilizar. Nuestras palabras tienen el poder de sanar, de unir y de transformar. Nos hemos vuelto mudos y solitarios en una humanidad repleta de seres vivos ansiosos de compañía y de amor.

Este año nuevo, hagamos un esfuerzo consciente por fomentar el diálogo, la comprensión y la empatía. No dejemos que la soledad nos envuelva, sino que utilicemos nuestras voces para crear comunidad y ofrecer apoyo. Feliz Año 2026 del gigantesilencioso. Que sea un año de reaprendizaje, de amor desinteresado y de una búsqueda genuina por lo que realmente nos llena.

Nueva Era

Estamos bordeando los últimos días del año y todavía no nos damos cuenta de lo rápido que ha paso este tiempo. Nuestro tiempo. Un tiempo y del que apenas hemos disfrutado porque siempre hemos estado en varios momentos a la vez ya vivimos en el ahora mismo. Hemos creado esta fractura global que está haciendo tanto daño y que apenas nos sentimos culpables de ello. Como máquinas de hacer números y de crear memorias adversas nos contagiamos los unos de los otros sin pararnos a pensar que esa Nueva Era que ya se gesta desde hace tiempo se va abriendo como ese futuro incierto sin dar opción al rescate, al entendimiento, al contacto y sobre todo al que apenas pertenecemos ya. Se avecinan nuevos retos y muchas más revoluciones porque el hombre no es, no ha sido capaz nunca de creerse a si mismo. Queremos siempre ser más sobre a lo que nos enfrentamos y sin lugar a dudas de dicho enfrentamiento caemos en esa red que nos atrapa y nos condiciona. Una nueva Era debería ser el comienzo y no la continuidad de un comportamiento irracional y convulsivo que nos hace creernos infalibles e invencibles. Una nueva Era seria la concebida por el hombre y no por las máquinas, porque el hombre es mucho más que su entorno, es estar en contacto consigo mismo. Ser su propio Yo.

Invierno

El invierno trajo la nieve para hacer que aquel gigante silencioso cubriese sus espaldas ante los ojos que le miran, que le respetan y también que le temen. Pero ante su figura majestuosa se esparce la calidez de la isla y el misterio de sus entrañas.

Aún así las pisadas del hombre aventurero intentan imitarle sin resultado satisfactorio porque a un volcán no se le provoca, solamente se le respeta. A pesar de que parece dormido vive y su corazón late bajo tierra. Esa tierra repleta de canales y de agua. De vertientes punzantes con sus aristas ennegrecidas de lava de tantos años y que aún siguen ahí. A aquellos que vienen a la conquista de un gigante no les queda más que darse la vuelta y contemplar su majestuosa figura estampada contra el cielo azul del invierno. No olvidarán nunca su estampa inigualable y si lo hacen es que nunca lograron atravesar la barrera de la maravilla. Sintamos respeto por esos lugares que un día nuestros ojos descubrieron y que sin darnos cuenta llegaron a marcar nuestra vida. Feliz invierno. Feliz Navidad.