Todo el mundo demanda transparencia a la hora de valorar acciones, sentimientos, ideas o acciones. Pero el término transparencia viaja mucho más allá de todas esas conjeturas que, a la larga, no vienen sino a enturbiar más la intención de diluir posibles nubarrones. Sobre ese cristal nos podemos encontrar razones y también sin razones que disimulan su andar por los surcos del vaho depositados en la superficie. Por el cristal se pueden deslizar esas estrellas tempranas que todavía no han encontrado el brillo de la luna y morir después en el intento. En el cristal se percibe con mayor fuerza la intensidad de un beso y nuestras manos huérfanas de sensaciones pueden encontrar en esa transparencia la mirada, el latido de una bocanada de aire fresco. O sencillamente el gusto de dibujar en él una sonrisa contagiosa.
Transparencia
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